Noviembre de 2007, nº 25

Cine

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La Venus del espejo, de Velázquez
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Psicología evolutiva

Curvas con inteligencia

por Myriam López Blanco

Las caderas de mujeres exuberantes como Ava Gardner, Sofía Loren, Beyoncé, Jennifer López o las que protagonizan los desplegables del Playboy son algo más que un rasgo de belleza que atrae a los hombres. Según un estudio que se publica en Evolution y Human Behaviour, contienen un material que hace más inteligentes no sólo a las mujeres que las lucen, sino también a sus hijos. KINDSEIN ha hablado con el autor principal del estudio.

La grasa acumulada en las caderas contiene unos ácidos grasos poliinsaturados —del tipo omega 3— que resultan críticos para el desarrollo del cerebro del feto.

Steven Gaulin, profesor de antropología de la Universidad de California, y William Lassek, de la Universidad de Pittsburgh, analizaron datos del Centro Nacional para la Estadística de la Salud de Estados Unidos de 16.000 mujeres. Y descubrieron una relación directa entre las habilidades cognitivas de los niños y el índice de cintura/cadera (WHR, de sus siglas en inglés) de sus madres.

Los niños de madres con caderas más anchas y un WHR bajo fueron los que puntuaron más alto. Y un bajo WHR también resultó estar asociado a una mayor inteligencia de la madre. Lassek y Gaulin dedujeron que los fetos se benefician de un aporte rico de ácidos grasos útiles.

El WHR óptimo

El WHR sirve para calcular la cantidad de grasa que se acumula en las caderas y se consigue al dividir el perímetro de la cintura entre el de la cadera. El valor ideal para la mujer es 0,7.

Las personas con valores más altos del WHR tienen un cuerpo de manzana, o síndrome androide, mientras que las que tienen los valores más bajos tienen el cuerpo de pera, o síndrome ginecoide. Se ha visto que las mujeres sanas, con niveles óptimos de estrógenos, y menos susceptibles de padecer enfermedades como la diabetes, cardiopatías o cáncer de ovario, tienen WHR de 0,7. En los hombres más sanos y fértiles, con menos riesgo de cáncer de próstata y testicular, el índice WHR estándard es de 0,9.

Reservas de grasa a plazo fijo

Cuando emprendieron el estudio, Gaulin y Lassek trataban de entender tres cosas:

1. Por qué las mujeres acumulan más grasa en su cuerpo que los hombres

2. Por qué se distribuye de forma diferente en el cuerpo femenino

3. Por qué los hombres prestan tanta atención a esa distribución, hasta el punto de gastar dinero para ver cuerpos femeninos con un índice de cintura-cadera óptimo.

De entre todos los mamíferos, la mujer es la única hembra que desarrolla unos glúteos más anchos que su compañero. Según Gaulin, si fuese sólo para suplir la demanda calórica de la gestación y lactancia, como se creía hasta hace poco, debería haber otras hembras de mamíferos con caderas protuberantes, y no las hay. Incluso en los parientes más cercanos, los chimpancés, no hay diferencias de grasa corporal entre sexos.

Para Gaulin, la mayor parte de la grasa corporal es como una cuenta bancaria en la que puedes ingresar depósitos regularmente pero de la que también los puedes sacar. «En cambio, los depósitos de la cadera y muslos son más como un plazo fijo; sólo se puede sacar en determinado momento», dijo el doctor Gaulin a KINDSEIN. Esta grasa es metabolizada durante el tercer mes de embarazo, cuando el cerebro del feto experimenta su crecimiento más importante, y también durante la lactancia. Así, las mujeres van perdiendo grasa de sus caderas con cada embarazo, lo que, según Gaulin, podría explicar la teoría de que el hijo mayor es el que tiene un coeficiente intelectual más alto.

Por otro lado, Gaulin señala que en las caderas y muslos se acumulan ácidos grasos "buenos", los poliinsaturados de cadena larga que se usan para la construcción del cerebro. Sin embargo, la grasa que se acumula en la cintura inhibe la formación de esas grasas "buenas". «Las mujeres con barrigas planas y grandes caderas y muslos tienen más de lo que se usa para construir cerebros, y por eso tienden a ser más listas y a tener hijos más listos», dijo Gaulin. «Este es nuestro principal hallazgo, basado en medidas reales de grasa y habilidad cognitiva de la base de datos federal».

Madres adolescentes

En el caso de las madres adolescentes, ocurre que tanto el cerebro de la madre como el feto están en fase de desarrollo. Existe evidencia de que las adolescentes dan a luz a niños con menor habilidad cognitiva. Gaulin y Lassek pensaron que la madre y el feto compiten por los ácidos grasos y el estudio respalda sus sospechas: las madres adolescentes con WHR bajos (o sea, con altos niveles de ácidos grasos poliinsaturados) no tenían hijos con poca habilidad cognitiva. «Esto sugiere que es la escasez de estos ácidos grasos, y no el estado de la adolescencia per se la que daña el desarrollo cognitivo del niño», dijo Gaulin.

Gaulin va hasta el final con sus suposiciones al insinuar que el cambio de dieta americano (aumentando el consumo de maíz y reduciendo la cantidad de ácidos grasos poliinsaturados en la dieta) está cambiando la figura de las mujeres, y quizás también sea el motivo de que Estados Unidos esté a la cola de los países desarrollados en matemáticas y ciencias.

La curva de la fertilidad

Otro estudio reciente, publicado en Proceedings of the Royal Society B, desveló que las mujeres con cinturas estrechas y pechos grandes tienen mayores niveles de estradiol, la hormona reproductiva femenina (un 30% más), que las mujeres con otras figuras. «En la sociedades occidentales, el icono cultural de Barbie como símbolo de la belleza femenina parece tener cierto fundamento biológico», dijo Grazyna Jasienska, una de las autoras del estudio, de la Universidad de Krakovia, en Polonia. «Yo sería la última persona que promocionaría Barbie, pero cuando se piensa en siluetas de reloj de arena, Barbie es el símbolo».

Jasienska aclara que en algunas sociedades no occidentales no se usa la misma medida para el atractivo femenino, y se prefieren mujeres más grandes. El tamaño puede ser considerado un indicador importante de nutrición y salud, y, por tanto, de fertilidad.

Maryanne Fisher, una psicóloga de la Universidad de Toronto, Canadá, analizó las páginas desplegables publicadas en Playboy en los últimos 50 años. Las preferencias de los hombres han variado desde modelos más voluptuosas hasta otros más andróginos que tienen un mayor WHR pero son más delgadas.

Gaulin cree que «los hombres responden porque es reproductivamente importante» y que «las mujeres suelen exagerar los rasgos que prefieren los hombres». En el siglo XIX, el uso de corsé exageraba este índice y la figura en forma de relol de arena sigue siendo el icono de belleza en los cómics del siglo XXI. Pero esto contrasta con las modelos escuálidas de las pasarelas. ¿Por qué? «A los hombres heterosexuales no les gustan las mujeres sin curvas, aunque a las mujeres sí», dijo Gaulin. «Y los hombres gays que dominan el mundo de la moda también prefieren mujeres con cuerpos de chico».

KINDSEIN © 2005-2010

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