22.04.2010

Etología

La eterna infancia de los bonobos

Cuando los niños alborotan, solemos decirles que dejen de parecer chimpancés. Pero no es la descripción más exacta.

Más acertado sería decir que dejen de parecer bonobos (Pan paniscus) porque, aunque ambas especies están emparentadas, no se parecen en el comportamiento. Los chimpancés —Pan troglodytes— crecen más rápido, mientras que los bonobos tienen una infancia más larga, son mucho más sociables y les gusta hacer el tonto hasta bien entrada la edad adulta. Los chimpancés tienden a ser juguetones sólo de pequeños, y más tarde pueden mostrarse agresivos e increíblemente egoístas.

Según un estudio que publica la revista Current Biology, este desarrollo tan relajado mantiene a los bonobos jóvenes para siempre. En un estudio, se vio que los chimpancés suelen aprender pronto a relacionarse sólo con los investigadores que les llevan algún regalo, mientras que los bonobos lo hacían aunque fueran con las manos vacías. Ni siquiera los bonobos adultos mostraron los niveles de sofisticación de los bebés chimpancés.