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Tuesday April 04, 2006
La enfermedad del niño abofeteado (III, y se acabó) Toda la gente que conozco me ha hecho alguna bromita
sobre el tema o ha insinuado que las infecciones que llevan sucediendo
en la clase durante un mes no tienen nada que ver con el famoso eritema
infeccioso. Yo he
decidido no hablar
más del tema porque da pie a rocambolescas conversaciones donde cada
uno pone un poco de su cosecha y a todo el mundo le gusta jugar a
médico. A partir de ahora, me limitaré a
hablar poco y escribir más. He aquí la evidencia, clarita y por puntos.
A falta de análisis de sangre de cada niño, tenemos estos hechos. A la pediatra de Ana le bastaron menos
para explicar el panorama que hay en clase:
Las infecciones no son divertidas. Los colegios son un caldo de cultivo donde los más peques se pueden pasar varias horas al día con los mocos colgando, si nadie se los suena. El parvovirus B19 "vive" en esos mocos. Si nos interesáramos un poco por los riesgos, podríamos hacer algo para evitar cosas peores. Y, si hay alguna duda, los médicos están ahí para resolverlas y para dar las medidas oportunas. Permalink
Monday April 03, 2006
La enfermedad del niño abofeteado (II)
Hoy Ana ha vuelto al cole, y yo he tenido la genial idea de explicar a
la maestra lo del eritema infeccioso y lo del posible riesgo para
embarazadas. Habría jurado que todas las profesoras conocían esta
infección tan común y que no había ninguna maestra embarazada. Y
resulta que no habían oído hablar de ella jamás, y, además, una de las
profesoras de Ana está embarazada. Me he enterado por la tarde, cuando
me ha pedido que fuese yo a explicarle a la enfermera "qué es eso del
eritema", "porque si hay enfermedades infecciosas hay que avisar". Sonaba a que estaba un poco asustada y a que estaba
confundiendo el parvovirus humano con algo así como el anthrax. De camino a la enfermería, iban aumentando mi preocupación y mi enfado. No acababa de encajar eso de que en un colegio no se conozca una de las infecciones más típicas de la infancia y tenga que ser yo la que explique a una enfermera lo que es. Para más inri, parecía que Ana estaba empezando a protagonizar el brote, cuando el virus lleva un mes circulando por clase y ella ha sido, seguramente, la última en pillarlo. Me consta que no se suele llevar un certificado cada vez que un niño pilla un resfriado o una gripe. Y son tan infecciosos y tan leves como el eritema. Por otro lado, las embarazadas que trabajan con niños tienen la obligación de estar informadas de los riesgos de infección, igual que si tienen un gato tienen que haber oído hablar de la toxoplasmosis. Después, es decisión propia seguir asistiendo al trabajo o seguir teniendo gato. La
enfermera y el pediatra deberían haber indagado por qué
en esa clase hace quince días que falta la mitad. Para qué vamos a
engañarnos, la mayoría de la gente envía a los niños al cole hasta con
fiebre, y nadie dice nada. La propia enfermera me lo ha confesado.
Precísamente, cuando llegué le estaban dando Dalsy a una niña de
Infantil de cinco años y la madre parecía estar dando largas al
teléfono. Así que los contagios están a la orden del día, y las
infecciones oportunistas posteriores, ídem. Un dermatólogo conocido se reía esta tarde a carcajadas de la anécdota.
Me decía
que el eritema infeccioso lo único
que hace es "poner coloradotes y muy graciosos los mofletes de los
niños". Y una madre de otra clase, de vuelta a casa, me dijo: "Ah,
eritema, la semana pasada lo cogió este", señalándome a su pequeño de
dos años. De la conversación con la enfermera, mejor no hablar.
Friday March 31, 2006
La enfermedad del niño abofeteado: Ojo a las embarazadas ¿Alguien ha oído hablar del eritema infeccioso? Pues es una enfermedad muy común en los niños pequeños causada por un virus llamado parvovirus B19. También se le llama "la quinta enfermedad". Ana la pilló en el colegio la semana pasada. Lo más típico es que
los mofletes se pongan rojos como un tomate, de ahí que también se le
llame "la enfermedad del niño abofeteado".
Otros síntomas son fiebre, picor, dolor muscular y articular, ... a
veces trastornos gastrointestinales, faringitis. Y, casi siempre, la
erupción de color rojo acaba pasando al cuerpo, y se forma una red o
encaje de color rosado por toda la piel. Muchos de estos síntomas, sin
embargo, también puede pasar inadvertidos. Ana no ha mostrado tanto
enrojecimiento como se puede ver en estas fotos del web de dermIS. No suele ser nada serio, pero resulta que es muy contagiosa. Se transmite por el moco y la saliva. Y se estima que, en una clase, puede acabar infectado hasta el 60% de los niños. Hay dos cosas a tener en cuenta:
Lo curioso es que no se avise a los padres por miedo a una alarma general. O puede que sea también por desconocimiento. ¿Cómo reaccionar en un caso así? Es complicado, porque cuando empiezan a faltar los niños a clase, el virus ya ha hecho estragos y ha infectado a casi todo el mundo. Ana se ha pasado tres días en casa: reposo, poco o nada de sol, nada de baños largos, ... Es exactamente lo que dura, 72 horas, si no hay complicaciones raras. Se ha ahorrado una amigdalitis o cualquier otra cosa... Una vez más, hay que repetir lo importante que es enseñar a los niños a lavarse bien las manos, a no intercambiar cepillos de dientes, ni toallas, ni pañuelos, ni cubiertos, ... Permalink
Thursday March 16, 2006
Medio día sería más que suficiente Me gusta estar con mi hija, pero eso es incompatible con el colegio. Allí la dejo a primera hora de la mañana, fresca, llena de energía; y de allí sale a media tarde, derrotada, comportándose la mayoría de las veces como si no fuese muy capaz de distinguir entre el colegio y su casa, entre sus compañeras y yo. Después del cole, es imposible hacer nada "interesante" porque toda la energía la ha gastado allí. Ni paseos, ni playa, ni nada porque cualquier cosa es un sobreesfuerzo. Y la hora de dormir llega demasiado pronto, porque por fuerza tiene que irse pronto a la cama. Y vueve a comenzar el ciclo. Pagamos para que otros disfruten de nuestros hijos en su mejor
momento. Sería aún más grave si no disfrutaran, cosa que ocurre a miles
de profesores no vocacionales. Por lo menos, este colegio tiene una
sección de Infantil muy buena y Ana está feliz. Pero sigo pensando que
los horarios escolares son desproporcionados y que los humanos nos
organizamos la vida como si fuésemos inmortales, o como si lo que
decimos que tanto nos importa, en realidad nos diese igual. Medio día de dosis escolar sería más que suficiente. La otra mitad
serviría para darle rienda suelta a la creatividad y a la libertad. Por
lo menos, debería de ser una opción.
Wednesday February 08, 2006
He aquí una conversación entre Ana, su amiga Elsa (ambas de cuatro años de edad) y yo. Ha sido hoy, paseando por el puerto, justo antes de comer. Elsa: El otro día me hice sangre. Yo: ¿Sí? ¿Dónde? Elsa: Aquí. (Señala la rodilla izquierda) Ana: Yo también me hice sangre en esta rodilla (señala la suya). Y salió espuma negra. Yo: ¿Espuma negra? Ana: (Titubea un poco) .... ¡Blanca! Espuma blanca. Elsa: Era negra. Ana: No, era blanca. Elsa: Negra. Ana: (Empezando a poner cara de pocos amigos) ¡Blanca! Elsa: Negra. Ana: ¡¡Era blanca!! Yo lo ví. Yo: Era blanca, por el agua oxigenada. ¿Os vais a pelear por eso? Elsa: No era negra, que 'no' era negra! Yo: (Tratando de apaciguar) ¿Ves, Ana, lo que había dicho Elsa es que "no" era negra? Elsa: No, yo había dicho que era negra. ______________ El día ha estado repleto de conversaciones y peleas por el
estilo. Al final, en la playa, después de darle de comer arena a las
olas (?) y de jugar al escondite con el mar (?), han estado jugando con
una botella de
plástico que llenaban y vaciaban de arena una y otra vez. Cuando llegó la hora de volver a casa, Elsa quería llevarse la botella pero Ana no quería dársela. Ya estaban sin pilas y no había manera de hacerles entrar en razón. Sólo se me ocurrió preguntarles: «¿Cuando tengáis 70 años seguiréis siendo amigas?» Elsa: Sí, dijo, con gran seguridad. Yo: ¿Y qué haréis entonces? ¿Pelearos también? Elsa: No. Yo: ¿Entonces? Elsa: Ana vendrá a mi casa y yo le daré una botella. ______________ ¡Estoy agotada! Por cierto, creo que ya sé de dónde sacaban la inspiración los Hermanos Marx...
Tuesday January 10, 2006
La maestra de Ana lo dejó claro el primer día: no iba a prestarse a repartir ninguna invitación de cumpleaños entre los niños a no ser que estuviesen invitados todos y cada uno de ellos. Los motivos son más que obvios. Pues bien, hoy ha ocurrido la primera situación embarazosa. Esta tarde, cuando salíamos de la clase, nos hemos encontrado a una madre en el pasillo. Con nosotros caminaba otra madre con su niña, que es muy amiguita de Ana. La que venía paró a ésta, le dio dos besos y los saludos pertinentes de Feliz Año Nuevo y esas cosas. Nosotros nos paramos más adelante hasta que acabaran la charla, ya que, aunque intentamos repetir el amable Feliz Año Nuevo, parecía que nos habíamos vuelto invisibles de golpe. Ni nos miró. Cuando la madre y la niña reanudaron el paso, la pequeña fue corriendo a Ana y le dijo: «Mira, mira, tengo una invitación de Laura para su fiesta de cumpleaños en su casa ...» La verdad es que a Ana no pareció importarle demasiado no tener una invitación, aunque se quedó muy pensativa mirando el sobre amarillo. Y a mi me hizo pensar en la tremenda mediocridad humana. ¿Por qué esa necesidad de hacer sentir tan pronto a los niños que no forman parte de un grupo? Todo esto es muy curioso porque en el antiguo cole, aquel de
Infantil—3 años, aquel tan escaso en medios, con padres sin interés
por la calidad de la educación, tan precario en muchos sentidos, ...
allí, cada vez que se hacía una fiesta de cumpleaños fuera de clase no
se excluía a ningún niño. Aquellas familias inglesas tan gregarias de las que hablaba el año
pasado no negaban una invitación a nadie, y eso que allí sí podrían
haberse dado casos de racismo porque había gente de todos los colores y
de todos los estratos sociales.
Wednesday December 14, 2005
Esta tarde ha sido el Festival de Navidad en el cole. Han salido los 100 niños de Infantil a cantar y bailar, cada uno con sus profesores. Es uno de los grandes momentos del año, junto con la fiesta de fin de curso. Semanas de preparación, de ensayos en el escenario, de repeticiones en casa, nervios de última hora, ... Ha sido fantástico. Sin embargo, hay padres que no han venido a ver a sus hijos, ninguno de los dos. Casualmente, son padres a los que no he visto en todo el curso. Padres de niños que siempre van al cole en autocar. Me pregunto qué es eso tan importante que tenían que hacer que les ha impedido asistir. PermalinkA Ana nunca le había gustado el color rosa, ni llevar falda, ni le preocupaba combinar colores, y mucho menos medias, que ni sabía que existían. Antes de llegar a este colegio, solía vestir como un "niño travieso", jeans, pelo largo suelto, camisetas rojas, que era su color favorito,... Supongo que era influencia mía porque es como visto yo. Desde el día de su nacimiento, me negué a comprar ropita de niña rosa y la niña iba siempre de blanco o azul (porque ahí acaba el triste surtido de ropa para los que acaban de llegar al mundo). La comadrona se echaba las manos a la cabeza el día del parto: «Siempre he deseado poner una ropita rosa a una hija mía, pero no pude. ¡He tenido cuatro niños! ¡Y tú ahora me traes ropa azul!» El caso es que ahora Ana ha entrado en un estado de princesitis que
aturde. Y parece que en su clase todas las niñas piensan igual. Habrá sido un contagio generalizado. Todo tiene que ser rosa y hay una especie de muestreo matutino de
ropa entre algunas de ellas que a mí me no me hace mucha gracia: «Mira
lo que
llevo! Mira qué falda! Mira mi cinturón de purpurina! Tú no eres
princesa!», le dijeron a Ana un día. «Sí soy princesa». «No, no lo
eres, ah, ah». (Seguro que Leticia Ortíz piensa en esos mismos
términos.) El otro día fui a una excursión con ellos, como "madre voluntaria". En el desayuno, oí
que una niña le decía a otra: «Lidia no es princesa porque lleva
pantalones» ¡Tienen cuatro años! ¿Como lo han hecho los de Walt Disney y los de Barbie? ¿Alquien se ha fijado en que este año
hay princesas hasta en el Calendario de Adviento? En el de Ana no hay
un Belén, sino Blancanieves, la Bella, la Cenicienta y la
Belladurmiente. Han aparecido varias revistas en el mercado para
Princesas con regalitos (siempre rosa). ¿Será cosa de Maria Isabel, y
su Antes muerta que sencilla? Hay anillos de princesa en la panadería y zapatillas de deporte con purpurina rosa.
En cualquier caso, prefiero el princesismo que el comportamiento en el
otro colegio. Había niños violentos que soltaban unos tacos de aquí te
espero. Y las maestras no hacían nada para remediarlo. Y eso también era contagioso. En este colegio no hay nada de
eso. Este colegio, en Infantil, es como el país de las hadas... Supongo que a la vuelta de las
vacaciones las cambiarán de grupo y se disolverá el marujeo. Eso espero.
Friday October 28, 2005
Halloween, vacaciones y reformas Hoy estaba el colegio lleno de brujas y fantasmas pequeños. Había
una niña de rasgos orientales con una enorme calabaza en la cabeza.
Otro, al que no le ha dado tiempo de buscarse un disfraz más acorde con
el día, iba de Batman. Todos los niños se han disfrazado para el
Halloween. El profesor de inglés, Mr. Sun, llevaba la cara pintada de
blanco con cicatrices sanguinolentas. Y al salir de clase, empiezan las
primeras vacaciones. Una semana. Estaremos fuera. Si algún vecino
despistado sigue con el wireless desbloqueado, nos conectaremos. Si no,
Kindsein reposará hasta la semana que viene, aunque sólo en apariencia.
Aquí detrás se está tramado una reforma radical de esta página. Este
formato blog no acaba de convencer.
Wednesday October 05, 2005
«¡Qué distorsionado ven el mundo algunos! Maria del Mar, una de las dos maestras de Ana, tiene ya nietos. Posee una gran experiencia como profesora de infantil, una enorme paciencia y un gran sentido del humor. A veces, cuando voy a buscar a Ana, le escucho alguna anécdota de los niños. A veces es un recuerdo nostálgico de alumnos que ya están en primaria pero que pasaron por su clase. Hay un niño, Pedro, que siempre llega a clase con «un secretario» (su hermano, tan sólo un par de años mayor) que le pone y le quita la chaqueta con gran seriedad, como si fuese su mayordomo. En el comedor, no quiere comer solo y se queja siempre de la comida. Se le suele oír de fondo gritanto con tono lastimero: «¡Que alguien me ayude a comerme las lenteeeejas!». Lo malo es que cuando Pedro dice que no le gusta la comida, contagia a todos sus compañeros de mesa. Una niña le contó un día que habían pasado (ella y sus padres) toda la noche en la comisaría. La historia seguía y seguía con detalles truculentos, hasta que empezaron también a aparecer unos dragones en el relato. He visto que algunas niñas de primaria pasan por el pasillo de infantil para ver a Maria del Mar y darle un abrazo. Y si no se lo dan, es ella la que se los "roba". El otro día le pregunté si no se aburría al salir de allí y enfrentarse al mundo de los adultos. Me dijo: «Ay, sí, la verdad es que los niños lo ven todo tan sencillo y encuentran soluciones tan fáciles y lógicas para todo... Si pensáramos como ellos, todo sería más sencillo, pero ¡nos complicamos la vida de una manera...! Yo a veces hablo con algunos padres y pienso: ¡Qué distorsionado ven el mundo algunos!». Permalink Comments [2]
Monday October 03, 2005
De las 'delicias de pollo al horno' a la hamburguesa El lunes pasado, en el comedor de Infantil del nuevo cole sirvieron el siguiente menú: ensalada+ paella de carne y verduras+ loncha de queso york y chopped + fruta. El martes: ensalada+ lentejas estofadas+ pollo en pepitoria+ helado. El miércoles: ensalada+ risotto de champiñones+ pechuga de pavo en salsa española+ fruta... Hoy le he preguntado qué han comido. La respuesta ha sido: macarrones con salchichas. La escuela ha decidido "simplificar" el menú de infantil porque dicen que en septiembre hubo muchos niños que no comían esos platos "tan elaborados". El caso es que la maestra dice que en la clase de Ana «casi todos
los niños comen bien, y que el que no come bien no lo hará aunque cambien
el menú». Esos que no comen bien suelen ser niños de procedencia
holandesa o alemana, acostumbrados a otro tipo de dieta, que lloran a
lágrima viva al encontrarse una hoja de lechuga cruda en su plato. Es
lo que contaba una madre un día. Desde que empezó el cole, hace casi un mes, Ana ha repetido diariamente lo rica
que era la comida (salvo el día del mero al horno). Pero la semana pasada me llegaron los rumores de la
lamentable noticia. Encontré en su cubículo al responsable del comedor,
un alemán que se había dedicado anteriormente al catering
para adultos y que ahora está aprendiendo
un mundo nuevo: la alimentación para niños. Me
enseñó el nuevo menú (salchichas, hamburguesas, pizzas,...). «¿No te
gusta?», preguntó. «¿Muchas madres me han pedido este tipo de comida»,
añadió encogiéndose
de hombros.
Thursday September 29, 2005
En el cole de Ana han decidido no dejar salir al patio a los niños más pequeños el próximo lunes, día del eclipse anular, porque la hora del recreo coincide con el fatídico evento y tienen miedo de que alguna criatura se quede sin ojos. Para evitar posibles tragedias, lo verán por televisores y ordenadores. Hace días que los medios repiten las precauciones que hay que tomar antes de mirarlo. Sin embargo, la información no parece calar. El astrónomo Mario Tafalla, del Observatorio Astronómico Nacional, es uno de los que han explicado que hay que verlo «siempre con la protección correcta. No valen filtros caseros, como radiografías o películas veladas, que sólo bloquean la luz visible pero no la ultravioleta ni los infrarrojos, los que realmente pueden dañar el ojo». Sin embargo, un lector (y no es el único del estilo) le contesta: «Pues poneos como os de la gana, pero yo pienso ver el eclipse con unas gafas de sol superoscuras (no se ve con ellas más que el sol) que compré a unos chinos manteros de Atocha y que me costaron 2 euros. Vamos, que con ellas me tumbo en la piscina a mirar el sol y no me pasa nada». Tafalla, con indescriptible paciencia, le dice: «David: por 1.50 euros te compras unas gafas con filtro solar certificado. Te ahorras 50 céntimos y quizás un par de ojos». El caso es que si hay algún padre como el tal David, está bien eso de que no salga nadie al patio el lunes. Los del Planetario de Madrid celebrarán así los minutos del eclipse (parece sacado de un guión de Woody Allen): Durante los aproximadamente 4 minutos que dura la fase de anularidad del eclipse de Sol, en torno a las 11 h de la mañana del 3 de octubre, el violinista Ara Malikian interpretará un tema de composición propia titulado “Sombra lunar” en el Planetario de Madrid. ¿Cuándo y cómo es el eclipse? Será el próximo lunes a las 10
horas, 57 minutos y 52 segundos. El Sol, la Luna y la Tierra
estarán alineados y en un mismo plano. La Luna tapará al Sol y se
quedará justo en el centro durante tres o cuatro minutos, dejando ver
un anillo de luz a su alrededor. Somos el único país de Europa que
podrá
verlo, aunque no será visible desde toda España sino sólo desde una
franja, en la que Galicia, Madrid, Valencia y Alicante se encuentran.
En el resto del Estado lo verán como un eclipse parcial. La Ciudad de las Artes y de las Ciencias de Valencia
ha elaborado un interesante cuaderno de actividades sobre los eclipses
para estudiantes de primaria y secundaria. Tiene algunas preguntas para
los alumnos que se contestarán en el propio web a partir del día 3 por la
tarde. Se puede descargar el pdf. El Planetario de Pamplona ofrece una lista de enlaces a algunas retransmisiones en directo por Internet. Por último, la página de la NASA para los eclipses solares de interés histórico. Dicen que hubo uno cuando crucificaban a Cristo!
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