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Thursday March 30, 2006
![]() A propósito de la Supernanny, el interesante programa sobre cómo
educar a los hijos, existe una película muy recomendable titulada Parenthood
(1989). Como su propio título indica, trata de la paternidad, aunque en
este caso no prentende enseñar nada a nadie, sólo muestra los problemas
más típicos que acarrean los hijos a los padres, y viceversa. Son
varias historias paralelas, distintos ejemplos de cómo abordar la paternidad. En español, se tradujo como "Dulce hogar, a veces". El protagonista es Gill Buckman (Steve Martin), un excelente padre de tres niños, con mujer, hermanos, sobrinos, padres, una abuela, y un empleo que no está en su mejor momento. La escena inicial es muy buena: Gill está sentado en unas gradas recordando cómo su padre le llevaba a ver un partido sólo el día de su cumpleaños y le dejaba al cuidado de cualquier acomodador mientras él se iba a hacer otras cosas. A quien vemos es a Gill de niño analizando su situación con el acomodador como si fuese el Gill adulto. Gill se juró que sería un padre distinto al suyo propio, pero eso no le salvó de los problemas. A pesar de su dedicación, de su amor, en el colegio le dicen que su hijo mayor necesita ir al terapeuta. Helen, la hermana de Gill (interpretada por la excelente Dianne
Wiest), tiene dos hijos adolescentes bastante problemáticos. Su marido
se marchó hace años y ni se acuerda de ellos. En cierta ocasión, Helen habla con el chico que va con su hija (Tod,
interpretado por Keanu Reeves)
sobre su hijo pequeño. El comentario de Tod nos hace pensar en Alba y en los cientos de miles de niños que estarán en una situación parecida: Helen: Supongo que un chico de su edad necesita un hombre en casa. Tod: Sí... Bueno, depende del hombre. Había uno en la mía. Me despertaba por las mañanas tirándome cigarrillos encendidos... «¡Eh, hijo puta! ¡Levántate y prepara el desayuno!»... ¿Sabe, señora Buckman? Necesitas licencia para tener un perro, o para conducir. Necesitas licencia hasta para pescar, pero dejan que cualquier hijo de puta sea tu padre. ![]() Permalink
Thursday February 09, 2006
![]() Por fin ha salido una nueva edición de El Mago de Oz en DVD. Es un exquisito especial con dos discos que incluye, entre otras cosas, documentales de Cómo se hizo y el Impacto de la película, canciones, programas de radio y promociones, ... Son más de seis horas dedicadas a este maravilloso clásico. Va enfundado en una caja donde se lee: Presiona aquí. Si lo haces, verás cómo se ilumina la Ciudad Esmeralda mientras suena un trozo de la canción: We're off to see the Wizard The Wonderful Wizard of Oz Because, because, because, because, because Because of the wonderful things he does
Por ahí lo venden a 15 y a 14 euros. Pero en el Media Markt está a 12. Somewhere over the rainbowWhen all the world is a hopeless jumble And the raindrops tumble all around Heaven opens a magic lane When all the clouds darken up the skyway There's a rainbow highway to be found Leading from your window pane To a place behind the sun Just a step beyond the rain Somewhere over the rainbow way up high There's a land that I've heard of once in a lullaby Somewhere over the rainbow skies are blue And the dreams that you dare to dream Really do come true Some day I'll wish upon a star And wake up where the clouds are far behind me Where troubles melt like lemon drops Away above the chimney tops That's where you'll find me Somewhere over the rainbow blue birds fly Birds fly over the rainbow Why then, oh why can't I? If happy little bluebirds fly beyond the rainbow Why oh why can't I? Permalink
Thursday December 22, 2005
![]() Hierro 3 ya está en DVD, por si alguien quiere hacer un regalo y no se le ocurre qué. Es una película surcoreana (ficha del IMDB) en la que un joven, Tae-suk, se dedica a entrar en casas ajenas, vacías. Deja una publicidad pegada sobre las cerraduras, y, si al cabo de uno o dos días nadie la ha sacado de allí, entra en la casa y se instala unos días. No se dedica a robar ni a destrozar esas posesiones que él no tiene, al contrario. Deja las viviendas mejor de lo que estaban, limpia, arregla los electrodomésticos, lava la ropa, ... como agradecimiento por el cobijo. La película es muy recomendable. Aunque dicen por ahí algunos críticos que lo es sólo para una minoría por eso de que es "profunda" y hace pensar (qué drama eso de pensar). Lo más llamativo de la película es que los protagonistas no dicen ni una sola palabra en los 95 minutos que dura. Y no hace ninguna falta. Es envidiable la "libertad" del personaje principal. Es muy triste la postura del "establishment" (malos con pistola reglamentaria). Son curiosas las viviendas, cada una con su historia, su álbum de fotos,... esos "cubículos humanos" en los que dejamos el sueldo de toda una vida (o mucho más) para vivir en ellos sólo durante unas horas al día y en los que guardamos celosamente objetos que nos parecen tan valiosos. A Tae-suk le pasan muchas cosas, y no buenas. Hay una chica, maltratada por su marido, que es muy rico. Y un palo de golf —el que menos se usa, el Hierro 3— que Tae-suk utiliza con gran maestría. Y una preciosa historia de fondo que no se cuenta más que con imágenes. Tae-suk no se vuelve malo, ni aún después de todo lo que le ocurre... Se vuelve algo mucho mejor ... "invisible"! Permalink Comments [2]
Thursday September 22, 2005
Tideland: «Los estúpidos, que no vayan a verla» Terry Gillian acaba de presentar un cuento infantil para mayores de 18 años en el Festival de San Sebastián. Se titula Tideland. El director y ex componente de los Monty Python dice que es un canto a la imaginación y la fantasía de los niños que están atrapados por la realidad de las televisiones. Trata de una niña llamada Jeliza-Rose —la actriz Jodelle Ferland (en la foto)— que vive en una casa destartalada con sus padres drogadictos —Jeff Bridges y Jennifer Tilly—. Los padres mueren antes de la mitad de la película y la pequeña se queda sola, sobreviviendo en un mundo de fantasía que recuerda a Alicia en el País de las Maravillas: ardillas que hablan, conejos que se esconden en madrigueras,... pero también cabezas de Barbies que hacen de consejeras, tiburones que viajan por las vías del ferrocarril, y personajes como «un epiléptico descerebrado», según lo describe El País, y una mujer que practica la taxidermia con sus seres queridos. Cuentan que muchos de los que fueron a ver los dos primeros pases
abandonaron la sala antes de que acabara el film. Gillian argumentó al
respecto que le parece bien: «No creo que sea una película fácil de ver
para los que no tienen la mente abierta. Hay que abordarla con ojos de
niños y ser una persona inocente. Los estúpidos, que no vayan a verla.
A mí me parece una película extraordinaria, basada en un libro mágico
de Mitch Cullin», dijo. Gillian dice que empezó pronto a sospechar que era una mutación: «Soy un desvío genético de la naturaleza. El mundo en sí es mágico, aunque a diario nos vemos desbordados por cifras y datos que rellenan nuestro pensamiento, y no vemos el mundo como debiéramos. Además, no alentamos a nuestros niños a ir al bosque ni a que imaginen historias». Hablando de la joven actriz, que acaba de cumplir 10 años, Gillian dijo que no la dirigió sino que fue ella la que le llevó por sus caminos. «A los niños no se les puede meter en cajitas de cristal para protegerlos. Son fuertes y capaces de reinventar sus vidas y convertirlas en algo mágico y maravilloso», dijo. Como siempre, habrá que verla en vez de fiarse de las malas (o buenas) críticas. Un recomendable comentario enviado a la IMDB dice: Good film? Bad? This hard-to-digest film seems to remain outside of such judgments. Best to see it for yourself. One thing is guaranteed: it's an unsettling journey into the realms of the weird. Es bastante más útil esa opinión que el artículo de la enviada a San Sebastin por El País, que empieza así: Bienvenido al mundo de la imaginación.[punto] Aunque sea con 64 años que tiene
el transgresor y sorprendente cineasta estadounidense Terry Gilliam,
que presentó ayer en la sección oficial Tideland, un filme que
el propio director calificó de "potente" y su productor Jeremy Thomas
de "una de las cosas más curiosas y raras del año".
Tuesday August 09, 2005
![]() El auténtico Howard Spitz (1998) es una comedia que trata de un escritor de novelas policíacas, mediocre y zafio, que acaba triunfando con la literatura infantil. Crea un personaje —una vaca detective— que se convierte en un aplastante éxito. Una niña de siete años, ávida lectora, le ayuda desde el principio a perfilar el personaje y las historias a cambio de que Howard le eche una mano para encontrar a su padre. Pero el mayor problema de Howard es que odia a los niños hasta tal punto que contrata a un actor para que acuda a los actos y entrevistas y se haga pasar por él. A destacar, las escenas en la sección infantil de la biblioteca, donde Howard descubre que los cuentos que más tirada tienen en ese momento no tienen más de 200 palabras. Permalink
Friday May 06, 2005
![]() Dear Frankie (2004) es la historia de un niño de nueve años que vive con su madre, Lizzie, y su abuela. Se llama Frankie y está siempre pendiente del correo que llega porque su padre le escribe desde todos los rincones del mundo desde un barco, el ACCRA. Por lo menos, eso es lo que él cree. Frankie le contesta siempre contándole todo lo que le pasa. Ni sospecha que todas las cartas van a un apartado de correos de su madre. En realidad, es ella la que le escribe las cartas y la que se inventó la historia del barco para ocultarle la verdadera identidad de su padre, un violento del que escaparon hace ya siete u ocho años y que causó la sordera de Frankie. Por otro lado, las cartas que escribe el pequeño a su padre ficticio son para Lizzie una forma de «poder oír su voz». Pero un día, un compañero de clase del pequeño le dice que el barco de su padre llegará a puerto en unos días. Entonces, a Lizzie, que ni sabía que ese barco existía, no le queda más remedio que elegir entre decirle la verdad o buscar un padre falso para el día de la llegada. Elige lo segundo. Y lo que viene después es lo mejor. No hay que perdérselo. Permalink
Tuesday April 26, 2005
«Entre copas» y los maestros sin vocación ![]() Entre Copas
es
una fantástica película que trata sobre personas normales. Es fácil
identificarse con alguna de ellas si uno ha pasado de los 30 y se para
a pensar en lo fugaz que es la vida y en lo inalcanzables que son
los sueños de la adolescencia. Es lo que le pasa a Miles (el fantástico
Paul Giamatti), que ronda los 40, está estancado tras su divorcio y
frustrado porque las editoriales le
rechazan su libro una y otra vez. En la película, la infancia destaca
por su
invisibilidad, como en la vida real. Aparece una sola niña, hija de una
madre soltera que piensa en casi todo menos en ella; y un profesor —el
propio Miles— que acabó siendo maestro porque no pudo dedicarse a hacer
lo que le gusta: escribir. El tristón Miles y su mujeriego amigo Jack emprenden un viaje por los viñedos del norte de California para degustar los mejores caldos y disfrutar juntos de los últimos días de soltería de Jack. Pero entre copa y copa salen todos los fantasmas. En una de las bodegas, Miles recibe la anhelada llamada de la editorial: han vuelto a rechazarle el libro. Entonces se sienta derrotado (escena de la foto de arriba), contempla su vida con decepción y dice: «Tendré que seguir siendo maestro», como si fuese lo peor que puede pasarle.
Hoy, en el diario gratuito 20 minutos hay un artículo titulado La docencia, otra salida profesional.
El título suena a lo mismo: "Otra salida profesional, por si no puedes
dedicarte a lo que más te gusta". Dice que los maestros se quejan
de que su profesión es una de las menos reconocidas por la sociedad.
¿Por qué será, por la sociedad en sí, o por ellos mismos? En mi caso,
he conocido a más profesores como Miles, sin vocación, que de los
otros. Y, en la facultad, casi todos mis compañeros hicieron el CAP
(Curso de Aptitud Pedagógica), por si la enseñanza era la única salida
profesional a la que podían optar en el futuro. Aurora Campuzano, portavoz del Colegio de Doctores y Licenciados de Madrid, dijo al 20 minutos: «La docencia es una profesión de alta responsabilidad social y enorme repercusión; el docente debe ser consciente de que, ante sí, tiene personas que están creciendo». Y añadió que, además de un amplio bagaje cultural, quien quiera impartir clases necesita bastante fuerza psicológica. Le faltó decir: "y humildad", como dijo Fernando Savater. La mejor metáfora de la película es que "algunos vinos no están en su mejor momento hasta que no tienen cuatro décadas". Miles tiene guardada una vieja botella de Bordeaux que está en su mejor momento, pero está esperando una gran ocasión para abrirla. La abre casi al final de la película —cuando menos se lo espera el espectador— y su vida empieza a cambiar. Es sorprendente que, como Miles, tengamos tanto miedo a ser como queremos ser. También es sorprendente que nos dé igual dejar a nuestros hijos con personas que quizás no quieran estar con ellos sino escribiendo novelas de éxito. Y, lo más increíble es que no nos importe hipotecarnos hasta los 65 años por una vivienda, en la mayoría de casos miserable, pero, sin embargo, miremos con lupa lo que cuesta una buena educación. Permalink Comments [1]
Tuesday April 12, 2005
¿Qué perro eres tú?
![]() La película recuerda a otra titulada Fluke,
en la que un hombre muere y se reencarna en un perro que no para hasta
volver a casa. Una vez allí, aprenderá muchas cosas de su hijo, de su
mujer y de su propia vida que con el cuerpo de un humano fue incapaz de comprender. ![]()
Monday April 04, 2005
El pequeño Harvey Pekar estaba con otros cuatro niños vestidos de superhéroes frente a la puerta de unos vecinos. Era Halloween en Cleveland. La señora de la casa empezó a dar caramelos a cada uno de ellos después de reconocer de qué iban disfrazados. Al llegar a Harvey, dijo: «Pero tú no pareces ningún superhéroe». Harvey, enfadado, contestó: «No, señora, yo soy sólo un niño vecino del barrio». Tiró con rabia todos los caramelos que llevaba en una bolsa y se marchó diciendo: «¿Por qué la gente tiene que ser tan estúpida?» Así empieza American Splendor (2003), una mezcla entre documental, película y cómic altamente recomendable basada en la vida de Harvey Pekar, un individuo pesimista y bastante desastroso que trabaja de administrativo de un hospital y que un día decidió salir de la monotonía creando un cómic sobre su propia existencia. Lo hizo después de conocer a Robert Crumb, un genial dibujante de cómics que vivía a la vuelta de la esquina y que compartía con Harvey la afición por coleccionar discos. Cuando Harvey vió el trabajo de Crumb pensó que era realmente bueno. «Era diferente. Orientado a los adultos. Empecé a darme cuenta de que los cómics no eran sólo cosa de niños», dijo Pekar. «Yo solía leer cómics cuando era un niño, pero me acababan poniendo enfermo porque eran muy predecibles. Eran para niños, ya sabes, Superman y toda esa basura». Crumb empezó a dibujar las historias de Harvey, porque éste no tenía ni idea de cómo hacerlo, y así nació American Splendor. En poco tiempo, se convirtió en un cómic de culto, aunque Harvey no pudo dejar de ordenar los ficheros del hospital porque no le daba para vivir (se retiró en el 2001). Después de Crumb, ha habido otros dibujantes que pusieron imagen a las historias de Harvey. Aquí está la colección de caras de Pekar: Harvey se negó a tener hijos y se hizo una vasectomía. Es el tipo de
persona que cree que este no es el mejor de los mundos para tener uno.
Joyce Brabner, su mujer, no piensa lo mismo. Pero, aunque no pudo
convencer a Harvey de lo contrario, acabaron adoptando una niña de diez años,
Danielle Batone, que —en la película— es la hija de otro dibujante que parece que no
tiene tiempo para cuidar de ella. En la vida real, el origen de
Danielle es otro, pero Joyce pidió expresamente que se omitiera todo lo
referente a la pequeña. La película está escrita y dirigida de forma magistral por un matrimonio de directores —Robert Pulcini y Shari Springer Berman—que sólo había hecho documentales. Les han llovido los premios por American Splendor. Paul Giamatti (que también sale en Entre Copas) interpreta a Pekar, aunque también aparecen el auténtico protagonista y su dibujo. En una entrevista para la productora HBO, le preguntaron a Harvey sobre cómo había cambiado su vida desde que salió la película. No se mostraba demasiado entusiasmado con el ajetreo que han acarreado los premios y el éxito: —Bueno, pues, he tenido que hacer un montón de viajes y toda esa
mierda. Hubo dos ocasiones en las que tuve que dejar la ciudad
durante seis semanas. Fui de Cleveland a San Francisco, Honolulu,
Tokio, Sidney y Melbourne, en Australia, después a Nueva Zelanda, ....
Y después a Irlanda e Inglaterra y vuelta a Cleveland otra vez. En realidad, debe estar pensando que «mucho ruido y pocas nueces». Pekar continúa siendo pesimista de
corazón y se muestra aterrorizado por su situación económica. «Aquí
estoy», dijo en una interesante entrevista para SmartMoney,
«tengo casi 65 años, no me queda mucho tiempo para vivir...
Probablemente he conseguido mis principales logros. Así´´que ahora,
tengo que seguir. Tengo que mantener a mi mujer y a mi hija, y tengo
miedo de no poder hacerlo porque mis libros no se venden muy bien.... y
después no le importaré un pimiento a nadie nunca más». Pekar consiguió 100.000 dólares por su participación en American
Splendor (actuó, puso voz a la narración y revisó el guión). La mayor
parte de lo que recaudó por la película ha sido destinado a la
educación de su hija, que ahora tiene 16 años. En este momento, el
colegio es su casa y su maestra es Joyce, y acude a unas clases de arte
en el Cuyahoga Community College. En su día, parece que Danielle tuvo problemas de déficit de atención (ADD, Atention Deficit Desorder), otro problema añadido a la familia. American Splendor ganó el premio especial del jurado del Sundance Film Festival 2003. Al día siguiente de la entrega, Pekar hizo estas declaraciones al periódico de su ciudad, The Cleveland Plain Dealer,
el 26 de enero: «Estoy realmente feliz. No sé nada de premios...
¿Cuánto pueden significar? Pero estoy feliz por la gente que lo ha
hecho. Son muy, muy agradables. Son brillantes. Tienen mucho talento.
Si estuviese en contacto con gente así cada día, no estaría deprimido».
Aquí hay un artículo sobre Harvey Pekar publicado en la revista Times, un par de años antes de que apareciese la película. Aquí hay algunos
dibujos que hizo Danielle Batone a los 13 años. Quién sabe, quizás un
día de estos ponga imagen a American Splendor. Uno de los personajes más curiosos de la película es Toby Radloff,
un compañero de trabajo de Pekar. Gracias a su aparición en el cómic,
se ha convertido en un fenómeno en Estados Unidos e incluso ha hecho
varias películas. En su web puede vérsele y oírse su curiosa forma de
hablar. Es The genuine nerd.
Monday March 28, 2005
![]() Cadena de favores (Pay it forward) es una película del año 2000. Los personajes principales son un niño de 11 años llamado Trevor; su madre, Arlene, que trabaja en un casino durante el día y de camarera en un club por la noche; y un metódico profesor, Eugene Simonet, marcado física y psicológicamente por su padre. Arlene quiere ser una buena madre, pero con esos horarios no puede acompañar a su hijo ni en su crecimiento ni en su educación. Además, suele darse a la bebida. Trevor tiene que apañárselas solo y ha aprendido a vivir con la madurez de un adulto. Un día, el profesor propuso un ejercicio a sus alumnos. Escribió en la pizarra: Piensa en una idea para cambiar el mundo, y ponla en práctica. Es un ejercicio que pone cada curso para que los niños piensen un poco. Los compañeros de Trevor sugieren ideas alocadas, como cambiar el eje de la Tierra haciendo que todos los niños chinos salten al mismo tiempo. A Trevor se le ocurre algo mejor cuando ve a unos homeless mientras pasea con su bici. Lo expone más o menos así: «Verás, yo hago algo realmente bueno por tres personas, algo que ellos no puedan hacer por sí mismos. Y entonces, cuando ellos me digan cómo pueden devolverme el favor, les digo que tienen que seguir la cadena, con otras tres personas cada uno de ellos. Así que nueve personas recibirán ayuda. Y esas personas tendrán que ayudar a 27». Trevor cogió la calculadora y continuó: «Entonces se extiende a 81. Después, a 143. Después, a 729. Después, a 2.187, ¿Ves cómo aumenta?». ![]() La película trata de cómo muchas personas se acostumbran a una vida que no les hace felices, y que incluso les perjudica, pero que les da miedo o pereza cambiarla y permanecen toda la vida sintiéndose «un poco perdidos», como dice Trevor al final. Habla de lo difícil que es cambiar las cosas y de lo mucho que se puede lograr cuando se intenta. Y toca temas como la violencia en la familia, el alcoholismo, el abuso en la escuela, ... Los actores principales bordan sus papeles (Haley Joel Osment, Helen Hunt y Kevin Spacey) y eso ayuda a sostener el a veces disperso guión. No es una película sensiblera, pero al final la directora —Mimi Leder— decidió utilizar un golpe de efecto totalmente innecesario y que arruina la historia. Hasta ese momento, merece la pena verla. El film está basado en una novela de Catherine Ryan Hyde. Y con el libro, apareció también un movimiento social. La autora dijo al respecto: «El Movimiento Pay it Forward es una reacción de la vida real a la publicación de mi novela a principios del año 2000 a la que siguió la creación de la Fundación Pay it Forward y la película de la Warner Brother. No escribí la novela esperando un movimiento social, pero en realidad está siendo emocionante ver cómo crece». El movimiento, que pretende seguir la cadena de favores por todo el planeta, se ha extendido a países como Australia, Reino Unido, Brasil, Canadá, Japón, Holanda, Singapur y España, aunque este último país es el único cuyo web no funciona. Permalink
Saturday March 26, 2005
![]() Sueño de una noche de invierno (San zimske noci) está interpretada por Jovana, una niña autista de 13 años. El director, Goran Paskaljevic, dudó por varios motivos antes de incorporarla al rodaje: «El primero era la autenticidad del personaje y estaba claro que ninguna niña, excepto una niña autista, podría expresar lo que es realmente el autismo. Pero también filmar a una niña autista es complicado y arriesgado y, por lo que yo sé, ningún director lo ha hecho hasta ahora. El segundo problema era el aspecto moral. Uno podría pensar que hacer que una niña autista actúe en una película supone un ataque a su integridad por su discapacidad. Encontré la primera respuesta a esta cuestión en el texto de la Declaración de Derechos de Personas Discapacitadas distribuida por las Naciones Unidas, que dice que toda persona física o mentalmente discapacitada tiene los mismos derechos que los demás de acceder a lo que la sociedad pueda ofrecerle, particularmente en lo que a la educación y cultura se refiere. Por otro lado, cuando uno lee los distintos informes de especialistas en esta enfermedad, todos coinciden en afirmar que el mejor modo de integrar a los niños autistas en la sociedad es permitirles comprender su entorno social, desarrollar sus habilidades e incrementar al máximo su autonomía ayudándoles en la medida de lo posible a abandonar su mundo interior. Estos especialistas también hacen hincapié en el hecho de que a menudo, las personas autistas se consideran criaturas extrañas o pueden incluso darnos miedo, aunque conocerlas resulte muy enriquecedor. Todo lo que pueda hacerse para conocer y comprender mejor esta enfermedad sólo puede llevar a una mayor integración de las personas autistas en nuestra sociedad.» La visita a un centro para niños autistas «No sé mucho sobre esta enfermedad. Así que me puse en contacto con especialistas que me dieron información sobre esta enfermedad, que se caracteriza principalmente por un desarrollo claramente deficiente de la interacción social. Se debe, sobre todo, al hecho de que para una persona autista, sus pensamientos son los pensamientos de todo el mundo. Por lo tanto no siente la necesidad de comunicarse con los demás y, como consecuencia, interioriza su propio mundo. A pesar de todo, la gente que padece la enfermedad goza de una inteligencia normal. Durante una visita a un centro para niños autistas, conocí a Jovana, una niña de 13 años. Tardé varios días en ser el mismo de nuevo después de este primer encuentro, y fue una gran impresión encontrarme por primera vez en mi vida con alguien que padecía autismo. Caí inmediatamente bajo los encantos de Jovana, una niña que es diferente pero tan conmovedora y llena de vida. Una vez que acepta comunicarse con alguien, a su manera, normalmente divertida, tiene sorpresas inolvidables que ofrecer. A partir de ahí escribí el guión de "Sueño de una noche de invierno" con mi amigo Filip David.» ¿Qué cuenta la historia? «La película cuenta la historia de Lazar, un hombre que acaba de pasar diez años entre rejas acusado de asesinato y que ha decidido deshacerse de su sórdido pasado y comenzar una nueva vida en un país que también parece querer avanzar hacia un futuro mejor. Lazar se cruzará en su camino con Jasna y su hija Jovana, una niña autista, ambas refugiadas de Bosnia y que, como él, quieren olvidar un pasado difícil. Estos tres seres, a los que la vida ha tratado tan mal, comenzarán a conocerse a sí mismos. Poco a poco construirán una vida juntos, para formar una familia. Pero el barniz del cambio comenzará a quebrarse y la realidad de una sociedad que, a pesar de las apariencias no ha superado su difícil pasado, les destrozará de nuevo.» Transcurre en Serbia, en el invierno de 2004, y retrata a un país desmoronado tras la guerra. Lo peor de la película es el final. Es metafórico y poético pero artificial. Entre lo mejor está la reacción de muchas familias. Hay miles de padres de niños autistas que le agradecen a Goran Paskaljevic que haya contado con una niña autista para su historia. El mismo Paskaljevic ha repetido en alguna entrevista esta frase del Profesor Tomkiewicz: «La mayor violencia que uno puede ejercer sobre un niño autista es dejarle estancarse en su autismo».
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Friday March 25, 2005
«El AULA de CINE quiere ser un lugar de encuentro y un cauce para facilitar a los docentes información, materiales y publicaciones relacionados con el uso didáctico del cine, un catálogo on-line de recursos fílmicos de los centros de profesores y centros escolares que quieran colaborar en el proyecto, un canal de comunicación entre profesores y un elemento de apoyo a las actividades destinadas a promover la formación y el intercambio de experiencias en este campo.» Permalink
Thursday March 24, 2005
Terrenos minados, niños mutilados
La recién estrenada Las tortugas también vuelan está protagonizada por niños kurdo-iraquíes que no son actores y que vivían realmente en un escenario como el que muestra la película durante la invasión de Irak por los Estados Unidos. Son cientos de niños, muchos de ellos huérfanos y mutilados, que malvivieron en tiendas de campaña en la frontera entre Irán y Turquía sin saber nada sobre la guerra que se avecinaba y recogiendo bombas antipersona para vendérselas a la ONU. Sin embargo, a pesar de la terrible dureza que palpita debajo de cada personaje y de todo el pueblo, el director y guionista kurdo Bahman Ghobadi ha sido capaz de contarlo de una forma bella. Hay muchos toques de humor en el día a día de ese pequeño pueblo, obsesionado por instalar una parabólica para poder enterarse de los planes del señor Bush. Es un poco de azúcar para pasar esta amarga historia.
El pequeño Soran (foto central), de trece años, al que todos llaman
Satélite, es el que monta las antenas y traduce las
noticias a su manera. Es un líder para los pequeños. También hay dos
hermanos que llegan de un pueblo vecino: un niño sin brazos que
tiene premoniciones y una niña de rostro triste (foto derecha) que
lleva siempre colgado de su espalda a un
niño ciego de tres años. Casi al final de la película se desvela cuál es la
relación entre la muchacha y el pequeño. Ella protagoniza la parte más
cruda del film, y su lento caminar con el niño siempre a cuestas explica el título. Ghobadi visitó Bagdad dos semanas después de que Estados Unidos invadieran Irak y al encontrar la situación de los habitantes de la capital, especialmente los niños, pensó en hacer esta película: «Vi muchas atrocidades en la vida de la gente, y especialmente en la de los niños, que siempre son las primeras víctimas y de los que nadie se ocupaba. Yo quería hacer una película contra la guerra. De regreso a Irán, al revisar el material que había grabado, decidí volver y hacer una película en la que apareciera todo lo que me había alterado: terrenos minados, niños mutilados, gente perdida, la inseguridad... Entonces volví y me fui a vivir con los niños para sentirme más cerca de ellos.»
El resultado es Las tortugas también vuelan, una película que ganó el principal premio del pasado Festival de San Sebastián, la Concha de Oro. Nota feliz, de la entrevista a Ghobadi:«Lo mínimo que podía hacer era ayudar de alguna manera, lo mínimo era llevar conmigo a Irán a ese chico de tres años que no veía, y allí le operaron. Ha recuperado la visión, ahora es bizco pero con otra operación que hagamos en Irán va a recuperar totalmente su visión y dejará de parpadear el ojo. Y una cosa por la que estoy muy contento, es que la primera vez que se proyectó la película en Irán este chico ya podía ver, y vio su película. Satélite, el "antenista" de la película, ha decidido
entrar al mundo del cine. Yo le estoy ayudando, le estoy facilitando libros,
le estoy enseñando y creo que va a ser un gran cineasta. La chica,
que se llama Agri, con mi ayuda ha encontrado trabajo en la televisión
local de Kurdistán, mientras ella quiera estará en la televisión
kurda trabajando como locutora, como periodista. El gobierno provisional
del Kurdistán ha prometido ayudar económicamente al chico
manco y al que había perdido la pierna, con la condición
que salgan de las calles y que se pongan a estudiar; y va ha sufragar
todos los gastos y la curación de estos chicos. Y al chico que
había perdido el brazo le queda un mes para que lo envíen
a Alemania para construirle una prótesis para recuperar el movimiento
de su mano y vivir de una forma normal.»
Un periodista le dijo que los personajes no hablan como niños. Esta fue la respuesta de Ghobadi:
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