KINDSEIN
Cuando el niño era niño...

Tuesday August 30, 2005

El genial Ferreres


Ferreres, en El Periódico de Catalunya

Permalink Comments [1]

Monday August 15, 2005

Línea de tiempo



Cada 17 de junio, Diego Goldberg y su familia posan por separado delante de una cámara, con la misma expresión en su rostro. Las primeras fotografías fueron de Diego y su mujer, Susy, en 1976. Después fueron apareciendo los bebés: Nicolás en 1978,  Matías en 1979 y Sebastián en 1984. Todos han sido fieles a la cita anual. Es como un ritual privado, dijo Diego: «Nos fotografiamos para detener, por un momento, la flecha del tiempo que por allí pasa». Se puede ver esta inquietante línea de tiempo en ZoneCero, un web dedicado al arte de la fotografía.

Permalink Comments [2]

Wednesday July 13, 2005

El Roto


El País

Permalink

Thursday July 07, 2005

Las vacaciones, según Sansón


Viñeta aparecida en El Norte de Castilla, un diario con zona Infantil

(gracias, Juyma)

Permalink Comments [1]

Monday June 13, 2005

Bizarro

Permalink Comments [1]

Sunday June 05, 2005

Horacio Altuna, en El Periódico de Catalunya



El Periódico de Catalunya

Permalink

Wednesday April 27, 2005

Cinco bebés por encargo, y de saldo

Teresa Anderson, de 25 años, aceptó ser madre de alquiler por 15.000 dólares, pero en lugar de un niño ha acabado entregando cinco por el precio de uno, según cuenta hoy The New York Times. A Teresa le implantaron cinco óvulos de la pareja estéril para asegurar que por lo menos uno evolucionara favorablemente, y resultó que los cinco tuvieron suerte. Teresa aceptó seguir adelante con los quintillizos y no cobrar más a los padres genéticos —Luisa Gonzalez y Enrique Moreno— porque iban a tener que asumir más gastos de lo planeado. Los cinco nacieron ayer en el Banner Good Samaritan Medical Center. Son todos varones y se llaman: Enrique, Jorge, Gabriel, Victor y Javier. Éste último es el único que ha nacido con problemas. La parte izquierda de su corazón no bombea bien la sangre, y está en observación en el Hospital de Niños de Phoenix. Tendrá que ser sometido a una serie de operaciones o recibir un trasplante de corazón. «No puedo decir bastante sobre Teresa y lo que ha hecho por nosotros», dijo Luisa. «Me ha dado mi sueño; nos ha dado nuestra familia». Por su parte, Teresa Anderson y su marido tienen dos hijos. 

Permalink

Sunday April 17, 2005

El discreto encanto de la burguesía

Hoy estaba en la playa el payaso-equilibrista que cada año ata una cuerda a dos palmeras y divierte a los pequeños haciendo malabarismos sobre ella. Tenía a un grupo de niños ingleses riéndole las gracias. Uno español, de unos siete años, saltó del paseo a la arena para ver de cerca el espectáculo. Su padre empezó a gritar su nombre para que volviera con ellos y continuase paseando. «¡ANTONIO! ¡ANTONIO! ¡ANTONIO!... », gritaba con tono de reproche. El niño vacilaba. Y el equilibrista, que chapurrea el español, acabó imitando al padre, con guasa: «¡Antonio! ¡Antonio!», hasta que el pequeño se marchó corriendo.

Me entró curiosidad por la familia paseante. Era muy española, en contraste con los ingleses de esta zona: llevaban ropa bastante oscura y más de la que hacía falta, y caminaban con paso solemne. También les acompañaba una niña de unos 11 o 12 años que iba vestida de color pistacho de los pies a la cabeza. Se agachó para arreglarse el lazo de la manoletina. La madre, que iba hablando animosamente con otra persona, no la vio y chocó con ella. La cara sonriente de la madre se transformó en otra de asco. Se acercó a la niña, cerró el puño, hizo un gesto como de golpearle en la cabeza, y leí en sus labios: ¡IMBÉCIL!

Estremecedor.

Por esta zona de la costa vienen bastantes familias de ese tipo, de las que huelen a dinero y a rancio. Abundan las de Madrid, aunque también vienen de Valencia o del mismo pueblo. En verano, en cuanto empiezan las vacaciones de los niños, se multiplican. Los columpios se llenan de niñas con enormes lazos de raso en el pelo, como si llegasen de un viaje en el tiempo.  Muchas de estas familias veraneantes se traen a la chica, como la llaman, casi siempre sudamericana, para que pase todo el tiempo de vacaciones con los niños mientras los padres se divierten en una terraza bien alejada.


Permalink Comments [5]

Friday March 04, 2005

Las ventajas de ser hijo único

Mucha gente cree que los hijos únicos son solitarios, egoístas e inadaptados. Sin embargo, se han hecho cientos de estudios que demuestran que son iguales que cualquier otro niño y que, además, cuentan con ciertas ventajas en su desarrollo educativo: por ejemplo, más atención de los padres, que repercute en una mayor autoestima del pequeño. También suelen tener más recursos a su alcance, y se ha visto que suelen obtener mejores notas y también puestos de trabajo más prestigiosos.A pesar de la evidencia, la gente sigue creyendo en el estereotipo de los hijos únicos, y para entender eso—según el doctor Toni Falbo, catedrático de psicología y sociología de la educación de la Universidad de Texas, en EEUU— hay que entender cómo piensa la gente. Cada vez que alguien ve un caso que confirma su teoría, la creencia en el estereotipo se reafirma. Pero, en cambio, no se desvanece cuando comprueban que hay la misma cantidad de niños con hermanos igual de egoístas, solitarios o inadaptados.

  • El artículo del doctor Falbo (en inglés)
  • Aquí hay un texto muy interesante (y largo) sobre la generación de hijos únicos en China que nacieron como resultado del llamamiento nacional «Una familia, un hijo», publicado en Chinatoday
  • Otro artículo sobre hijos únicos y sus pros y contras, publicado en solohijos.com
  • Consejos para padres de hijos únicos, de guiainfantil.com  
  •  

Algunos hijos únicos famosos: Hans Christian Andersen, Mahatma Gandhi, Indira Gandhi, Elvis Presley, Jean-Paul Sartre, Burt Bacharach, Robert De Niro, Clark Gable, William Randolph Hearst, Elton John, Vivien Leigh, Emile Zola, John Lennon, Jay Leno, Sammy Davis Jr., Leonardo da Vinci, Danielle Steel, ...

Permalink Comments [3]

Wednesday March 02, 2005

Padres permisivos, hijos tiranos

«La experiencia de más de 40 años como pediatra ha llevado al francés Aldo Naouri a tratar las relaciones intrafamiliares en diversos libros que pretenden ser manuales de orientación. Su última obra, Padres permisivos, hijos tiranos, publicada por Ediciones B, ahonda en un problema de gran actualidad al que Naouri aporta la teoría de que los vástagos tienen que ser educados en la disciplina y los padres deben recuperar su papel de educadores.
Naouri entronca la crisis entre padres e hijos con la realidad política sobre la que se construyó Europa en la mitad del siglo XX. Los países desarrollados estaban aún muy marcados por las dictaduras y "no estaba bien visto todo lo que sonara a autoritarismo". Con este panorama las futuras generaciones de hombres y mujeres llegaron a padres con la teoría de ser tolerantes con los hijos. Pero las consecuencias fueron catastróficas, asegura Naouri, porque "a esos niños que nada se les impone, se les deja a expensas de sus pulsiones".
Naouri reconoce que a su teoría se le puede colocar la etiqueta de "retrógrada", pero sólo pretende "respetar las necesidades del niño".
El pediatra, autor del best-seller Las hijas y las madres, considera que el actual modelo educativo no ha mejorado las relaciones familiares ni ha creado individuos más responsables y felices. Por el contrario, los niños dan muestras de angustia desde edades tempranas al tiempo que tienen conductas egoístas.
Padres permisivos, hijos tiranos explica la forma en que el hijo ha pasado de ser una consecuencia de la sexualidad a convertirse en un objeto deseado y, por tanto, en protagonista de las relaciones familiares. En la segunda mitad del siglo pasado, sostiene Naouri, el principio de autoridad se ha subvertido, de tal forma que los padres se sienten juzgados por los hijos y tratan de adoptar los sistemas de valores de éstos. Pero los vástagos no han podido llegar a establecer una jerarquía de principios coherentes.

EDUCADOS EN EL PLACER
La propuesta del experto es que la familia actual debe adoptar de la familia tradicional elementos que siguen siendo favorables al desarrollo de individuos responsables. En ese modus vivendi entre padres e hijos, Naouri pone el acento en el valor educativo de la frustración para evitar que haya niños tiranos, que son los que sólo han tenido como referencia el placer desde que nacieron.
Además, recomienda a los padres acentuar sus diferentes roles --el padre es el que pone orden y la madre es, además, mujer-- para velar por la "calidad de la pareja".»

El Periódico de Cataluña publica hoy esta reseña de un nuevo libro. Todo en ella es bastante coherente menos la última frase, que sí que suena un poco retrógrada.

Permalink Comments [2]

Wednesday January 19, 2005

La familia española y la educación de sus hijos
«La investigación de los fundamentos de los elevados niveles de satisfacción de los padres con la escuela de sus hijos muestran que éstos no son tan sólidos como podría pensarse. (...) A continuación presentamos las conclusiones principales de una encuesta a unos 2.500 padres y madres de estudiantes de primaria y secundaria celebrada entre mayo y junio del 2000, cuyo análisis detallado aparece en el libro La familia española y la educación de sus hijos (escrito junto con Leonardo Sánchez Ferrer, publicado por La Caixa). En términos generales, los padres declaran sin duda su responsabilidad por la educación de sus hijos, pero se muestran muy dispuestos a delegarla en la escuela, y a contribuir en una medida relativamente parca, a esa educación.»

(Texto de Victor Pérez Díaz, publicado en ExpansiónArtículo completo)

               Las 305 páginas del libro La familia española y la educación de sus hijos, puede descargarse en PDF aquí.

Permalink

Thursday December 16, 2004

Niños hiperregalados
«En estas fechas puede resultarnos costoso parar un momento y reflexionar sobre la importancia que tiene el regalo para nuestra población infantil, para los padres, los educadores y la sociedad (de consumo). A medida que avanza la Navidad aumenta nuestro descontrol consumista. Por ello no es raro ver adultos cargados de paquetes, con ideas tan pintorescas como "esto también les hará ilusión", cuando posiblemente los niños que recibirán ese enésimo regalo ya hayan desestimado tal posibilidad. Convendría cerrar el cupo de regalos que haremos a los niños; parece difícil pero es un reto convencernos y convencer a los más pequeños de que las ilusiones no son proporcionales al número de regalos, que se puede ilusionar durante mucho tiempo con un solo presente. Queda un gran trabajo por hacer, ya que los niños siempre están recibiendo cosas sin razón aparente. Este modo de actuación fomenta en la infancia un afán consumista que desemboca en una valoración a la baja del esfuerzo personal. Es posible que en el fondo tengamos la excusa, utópica al fin y al cabo, para tenerlos entretenidos. El empleo del tiempo libre por parte de los niños de hoy día dista mucho de la utilización que de él hacían las generaciones anteriores; se asoman con una naturalidad pasmosa a las ventanas electrónicas, nos dan lecciones de habilidades ténicas adquiridas sin gran dificultad, y pocos minutos después cogen una pataleta o juegan tan contentos con una caja de cartón. A pesar de todo son niños. Pero aquellos mensajes recibidos a través de medios de comunicación tan potentes, no siempre son apropiados para su grado de madurez-inmadurez, para su formación en valores y para el posterior control de sí mismos cuando lleguen a adultos. Cada vez les costará más hacer frente a la frustración, cuando descubran que las cosas que consiguen no son lo que parecían o que no todo se puede conseguir. Es muy posible que estemos siendo espectadores (¿responsables?) de una futura generación con un pobre concepto de sí misma, con baja tolerancia a la frustración, con la inmediatez como valor y con un concepto de cultura de combustión rápida. El juguete que deseaban con tanta ilusión duerme al lado de otros tantos mientras los pequeños reciben más inputs de ventanas que no han aprendido a cerrar, que nadie les controla y que les prepara para la próxima petición. Seguramente, algunos de los actuales tipos de familia marcan al nuevo niño, o niño "teledirigido" o "hiperregalado". Las familias que por su profesión obligan a los niños a hacer jornadas de ejecutivo, otras que se encuentran en largos y dolorosos procesos de separación y unos pequeños que se ven compensados y recompensados con regalos por duplicado. También familias con bajo poder adquisitivo que consideran muy importante que sus hijos no se diferencien de otros niños con un nivel económico más holgado. Compensamos a los niños con objetos y cosas, la gran mayoría de las veces innecesarias. Cabría preguntarse entonces ¿cuál es la finalidad del regalo? Regalar es gratificar. Pero nuestros niños están siendo gratificados continua y gratuitamente; no se les exige un comportamiento determinado-adecuado. El regalo acusa inflación. Un pequeño que obtiene todo aquello que desea sin hacer nada para ganarlo corre el riesgo de convertirse en una persona con pocas habilidades para afrontar los contratiempos de la vida real. Por otra parte, un niño que a través del aluvión de mensajes se siente omnipotente y con licencia para pedir, porque todo lo que ve es motivo de petición y toda petición se hace realidad, será una persona con dificultades para diferenciar la vida virtual de la vida real; y cuando lo real suceda probablemente no se encuentre preparado para afrontarlo. Los padres excesivamente generosos desconciertan a los niños. Si convenimos que educar no sólo es acompañar, también corregir y contrariar (y contrariarse), en estas fechas renunciamos a la vocación de intentar que los niños se esfuercen por ser personas y caemos en la trampa de bajar la guardia y ceder a todos sus caprichos para darles la oportunidad de mejorar. Una maestra de primero de primaria pidió a sus alumnos que a la vuelta de la Navidad llevaran a clase un regalo para enseñar. "Traed el mejor de vuestros regalos", les recomendó. Todos exhibieron orgullosos su mejor juguete, excepto un niño que cuando fue preguntado por la profesora explicó: "Señorita, el regalo no se me ha olvidado, es que el mejor regalo que he tenido es mi mamá, ella me lo ha dicho". Suponemos que aquella madre ya ponía en práctica lo que venimos proponiendo: regalar tiempo a los niños. Más tiempo y de más calidad. Seguramente cuando sean adultos se darán cuenta del valor de este regalo. Un regalo que por otra parte tampoco tiene precio.» Noticia publicada en la página 6 de la edición impresa del 12/19/2004 de El Periódico de Catalunya. Lo firma Cristina Ramírez-Roa, profesora del departamento de Psicología evolutiva y de la educación de la Universitat de Barcelona. Permalink


Para los niños, para los que tienen la suerte de convivir con alguno de ellos y para los que todavía guardan uno dentro de su viejo cuerpo.

Publicidad
Niños
Referencias
Archives