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Thursday February 09, 2006
![]() Este es George Bush, el actual presidente de Estados Unidos, durante su breve paso por la Harvard Business School, en 1975. Permalink
Wednesday February 08, 2006
![]() Hoy es el cumpleaños de Julio Verne (1828-1905). Fue el primer hijo
de una familia de abogados de Nantes. Su destino era estudiar también
leyes. Pero, en lugar de eso, se dedicó a hacer lo
que más le gustaba: escribir. Se pudo ganar bien la vida vendiendo sus
clásicos de
ciencia ficción y logró comprarse un gran yate con el que navegó por
toda Europa, cumpliendo los sueños de su infancia. Una de sus citas
famosas es: «La libertad es algo por lo que merece la pena pagar». Fragmento de un ensayo de Julio Verne titulado «Recuerdos de mi infancia y juventud»: ¡El
mar...! ¡Ni mi hermano, que fue marino años después, ni yo lo
conocíamos todavía! En el verano, nuestra familia se establecía en un
campo no lejos de la costa del Loira, en medio de viñedos, praderas y
pantanos. Era propiedad de un viejo tío, antiguo armador. ¡Había ido a
Caracas, a Porto-Gabello! Lo llamábamos “Tío Prudente” y en recuerdo de
él llamé con ese nombre a uno de los personajes de Robur el
Conquistador. Caracas quedaba en América, esa América que ya me
fascinaba. Y entonces, al no poder navegar por mar, mí hermano y yo lo
hacíamos en pleno campo, a través de bosques y praderas. ¡Sin mástil
adonde treparnos, nos pasábamos los días en los árboles! Jugábamos a
ver quién hacía su refugio más alto. ¡Charlábamos, leíamos,
concertábamos proyectos de viaje, mientras las ramas, agitadas por la
brisa, daban la ilusión del cabeceo y los bandazos...! ¡Ah, los
deliciosos ocios!
Friday January 27, 2006
![]() Hoy es el día de tu cumpleaños 250º. Telediario de hoy al medio día, en Tele 5: Hilario Pino dice que
bastan cinco minutos de Mozart para estimular a los niños; que hay 30
centros en España que lo utilizan para aumentar la inteligencia,
potenciar la memoria, ...; que hay estudios que lo han demostrado; ...
Y una psicopedagoga sale diciendo que les salen mejor las matemáticas y
que hacen mejor los puzzles después de escucharlo. O sea, hacen hincapié en lo del Efecto Mozart varios años después de que se haya visto que no es más que una leyenda científica. ¿Cómo pueden
decir mentiras de ese calibre en el telediario? ¿Tienen alguna comisión
con El Corte Inglés, que se forrará vendiendo CD de Mozart para bebés
después de ese telediario? ¡Qué sensación de impotencia! La única
declaración normal fue la de la maestra de Infantil, que se limitó a
decir que «a los niños les gusta mucho». De ahí a hacer pensar a
la gente que sirve para hacer a sus hijos más listos, hay un abismo.
Friday December 09, 2005
![]() Ricardo Gómez es Carlitos Alcántara en la serie Cuéntame. Nació en 1994, y hace 3º de Primaria. Antes de esta serie, hizo el papel de Tacita en "La Bella y la Bestia", una producción musical que se representó durante un año completo en el Teatro Lope de Vega de Madrid. Como los demás niños de la serie, Ricardo tiene una tutora que le ayuda en los estudios y en su desarrollo psicológico durante el rodaje. Y cuando acabe la serie, seguirá siendo "el niño de Cuéntame" durante muchos años, probablemente, para siempre. Permalink
Sunday November 13, 2005
Mayor Zaragoza: el ordenador, en quinto lugar «Hemos estado sometidos a una gran
presión para que digamos que todo niño debe tener un ordenador. Y yo
contesto que no. Todo niño ha de tener primero una madre, luego un
padre, un maestro, un libro, y sólo en quinto lugar un ordenador». Federico Mayor
Zaragoza (Barcelona, 1934). Presidente de la Fundación Cultura de Paz. Hoy, en El Periódico de Cataluña.
Tuesday November 08, 2005
José Luis Sampedro: La bondadosa tolerancia ![]() Extracto de una entrevista a José Luis Sampedro (Barcelona, 1917), escritor y economista, aparecida en Charlando sobre la Infancia, de Javier Urra Portillo (Ed. Espasa, 2000).
R. Mi pedagogía se resumía siempre en dos palabras: amor y provocación. Hay que querer a los chicos y provocarles para que piensen por su cuenta, para que se despeguen de uno, para que discutan con uno y para que sean ellos, se hagan ellos. P. ¿Cuándo deja uno de ser niño? R. Huy, según! En ciertos aspectos, yo no he dejado de ser niño. Se deja de serlo cuando uno pierde el candor. Yo guardo cierta piel de inocencia, aunque quizá con un aire de pillo. P. ¿A qué huele un niño? R. Los más pequeñitos huelen a lana, a calorcito; es un olor a carne de niño. Porque tuve un niño así, en brazos, escribí La sonrisa Etrusca. P. ¿Cuál es el secreto de su ternura hacia la primera edad? R. Por proximidad a la nada; por decirlo así, el niño acaba de dejarla y uno está a punto de ir a ella, de modo que eso enternece mucho.
P. ¿Cómo definiría la sensación de tener un nieto? R. Es la sensación de transmitir, casi, casi, una vida distinta de la que transmite el padre, porque uno transmite una vida mucho más hecha, porque tiene mucha más edad y además la tea se está apagando, de modo que hay que soltarla en seguida y pasarsela a otro. P. ¿Guarda algún juguete de la infancia? R. Mío no, porque he pasado por muchas vicisitudes. Mi primera infancia fue en Barcelona, meses después en Tánger, después en Aranjuez, luego la guerra,... y las casas se han destruido. Mías no, de mi nieto sí guardo cosas. P. ¿Qué deberíamos hacer para mejorar el mundo de los niños y de los jóvenes? R. La bondadosa tolerancia. No puede ser de otro modo. Hace poco, por ejemplo, hemos celebrado el día del sida, tenemos una Iglesia de amor todavía gruñendo contra el preservativo, ¿usted cree que hay derecho a esa irresponsabilidad? Y es por intolerancia, por no admitir cosas distintas y por ignorancia científica. Sobre todo la bondad tolerante; admitir que el otro puede tener, si no la razón, por lo menos su razón, lo mismo que yo tengo la mía, y aceptar la del otro. Y no discutirla a palos, ni a tiros ni a nada semejante, ni a golpe de dogmas. Permalink
Tuesday October 11, 2005
Angela Merkel: la tímida hija de un pastor protestante ![]() Angela Merkel va a coronarse como la primera mujer canciller de Alemania. La describen como una académica reservada, fría, que no tiene carisma, que no es elocuente, e incluso se han mofado de su apariencia. Sin embargo, Merkel ha tenido un buen entrenamiento desde niña para conseguir sus objetivos sin hacerse notar. Nació el 17 de julio de 1954 en Hamburg, pero cuando tenía tres semanas de vida la familia se trasladó a la Alemania del Este. Primero a Quitzow, un pueblo de 300 habitantes, y, tres años después, a Templin. En ese estado ateo, nadie miraba con los mismos ojos a la hija de un párroco que a los «hijos de los trabajadores». Por ello, Herlind, su madre —una profesora de inglés y latín que no pudo ejercer porque al ser esposa de un pastor no tenía derecho a trabajar en el sistema de enseñanza público— le repetía hasta la saciedad a su hija una serie de consejos: el primero era que pasara inadvertida, que fuese poco llamativa, que nunca «perdiera los papeles». El segundo, que se guardara sus opiniones para ella. Y el tercero, que tenía que ser mejor que los demás porque, de lo contrario, no podría estudiar en la "ciudad de los obreros". Y eso fue lo que Angela hizo. En una reciente biografía de Angela escrita por Gerd Langguth, catedrático de Economía Política en la Universidad de Bonn, muchos de los entrevistados la recuerdan como una chica tímida. Un antiguo profesor dijo que era una «alumna ideal» que sacó notas excelentes en casi todas las asignaturas (menos en deporte). También cuentan que no era la típica empollona y que solía dejar los apuntes a sus compañeros. La propia Angela Merkel recuerda que todo en su infancia era una lucha, «una batalla para no llamar la atención y una batalla para ser un poco mejor que los demás». Angela estudió físicas en la Universidad de Leipzig porque las ciencias estaban menos controladas por el régimen que las Humanidades. Y se casó dos veces, la primera con Ulrich Merkel, un colega físico de su misma Universidad, del que conserva su actual apellido (no se sabe por qué motivo). Y la segunda, con Joachim Sauer, catedrático de Química Cuántica en la Humboldt-Universität de Berlín. No tiene hijos. Jana Hensel, autora del libro After the Wall: Confessions From an East German Childhood and the Life That Came Next, se preguntaba en el New York Times,
si esta demócrata cristiana será capaz de unir una Alemania que, aunque
está reunificada, todavía está dividida en la mente de sus habitantes y
en la economía. También se cuestiona qué beneficios puede reportar esta física de 51
años sin hijos a las mujeres alemanas que todavía anteponen los hijos
a la carrera profesional, un tema que nada tienen que ver con su propia vida. Sin embargo, su viaje desde la casa de un pastor protestante en la
Alemania comunista hasta la cumbre política alemana como jefa de un
partido cristiano y predominantemente masculino ha dejado a todos en
ascuas. Los analistas políticos están esperando ver qué más es capaz de
hacer esta mujer.
Tuesday September 27, 2005
'Doc' Edgerton: Enseñar sin que se den cuenta ![]() Este es Harold Eugene Edgerton
(1903-1990). Cuando era niño le gustaba montar y desmontar todo tipo de
máquinas. Le entusiasmaba averiguar cómo funcionaban, y después las
volvía a dejar como estaban. Tenía además un tío fotógrafo que le
enseñó los secretos de las cámaras de la época. De mayor, estudió
ingeniería
eléctrica en la Universidad de Nebraska, y después pasó al
MIT (Massachusetts Institute of Technology),
donde pasó el resto de su vida académica y donde hizo de la enseñanza
una forma de vida. Doc —como le llamaban sus colegas del MIT— pasó a la historia por inventar el estroboscopio. O, para ser más exactos, por convertir el estroboscopio en un aparato portátil y barato con multitud de utilidades asombrosas. Con él, revolucionó la fotografía moderna y captó algunas de las imágenes más sobrecogedoras de todos los tiempos.
![]() La luz estroboscópica consiste, básicamente, en disparos múltiples
de flash. Con ella, la cámara puede congelar los movimientos más
rápidos, esos que el ojo humano no es capaz de percibir, o detener algo
que ocurre en unas milésimas de segundo, como la gota de leche (arriba). Tiene aplicaciones prácticas
en ingeniería. Se usa, por ejemplo, para revisar la rotación de
cualquier maquinaria porque permite verla como si estuviese parada o
girando muy despacio. ![]() En los años 30, Doc realizó esta fotografía de un jugador de béisbol. Se aprecia con gran nitidez la deformación del balón en el momento de la patada. ![]() Sus imágenes empezaron pronto a aparecer en los periódicos y por su despacho del
MIT pasaron todo tipo de personalidades esperando que les ayudara con
su luz estroboscópica. Expuso en el Museum of Modern Art
de Nueva York. Trabajó para las Fuerzas Aéreas de los Estados Unidos,
donde le pidieron que diseñara una potente lámpara estroboscópica para
fotografiar por la noche; y con la comisión de Energía Atómica, para la
que inventó una
cámara capaz de fotografiar explosiones nucleares (el Rapatronic). En Hollywood, colaboró en el oscarizado corto Quicker than a wink, de Pete Smith. Y también ayudó al Jacques Cousteau a buscar tesoros bajo el mar. ![]() Educación como forma de vida Sus alumnos del MIT le adoraban por su amabilidad, su ternura, y por su tremendo entusiasmo al enseñar. Cuentan que su hospitalidad no acababa en las aulas. Solía invitar a sus alumnos a probar las exquisiteces culinarias de Esther, su mujer, y a cantar You are my sunshine mientras él tocaba el banjo. Esta es una nota dirigida a una de sus clases, en 1946: «Apareced en el número 205 de School Street alrededor de las 6:30 p.m equipados con apetito. No se permitirán libros, reglas, ni apuntes... Tratad de memorizar la letra de estas Tech Songs. La multa para los que se equivoquen podría ser la oportunidad de ayudar con los platos!» Esta fabulosa frase es suya: «El truco para la educación es enseñar a la gente de tal forma que no se den cuenta de que están aprendiendo hasta que ya es demasiado tarde». ![]() Martin Waugh es uno de los fotógrafos contemporáneos que se han
beneficiado de la técnica de Edgerton. En su web nos muestra su
colección de Esculturas Líquidas.
Permalink
Saturday September 24, 2005
Recordando algunas frases de Perich
Thursday August 04, 2005
Carla Marrero, de diez años, toca el violín desde hace ocho y medio ![]() Carla Marrero tiene 10 años y empezó a tocar el violín cuando tenía año y medio por sus padres. Ahora dice que lo toca "por hábito y vicio". Es hija única, pero en una entrevista que publicó ayer El País cuentan que tiene una hermana gemela imaginaria que la acompaña a todas partes, igual que su violín. Vive en Alcalá de Henares y estudia en el Colegio Suizo cuando puede, ya que dedica cinco o seis horas diarias a tocar el violín. Aquí va un pequeño fragmento de la entrevista: P. ¿Qué maestros te han oído? R. López Cobos, Plácido Domingo, Víktor Zukermann y Daniel Barenboim; es muy simpático, me peló un plátano. P. ¿Qué quieres ser de mayor? R. Voy a ser siempre lo que soy ahora, violinista. P. ¿Se gana dinero con esto? R. ¡No sé! Las muñecas me las regalan mis abuelas. Y pelis tengo mogollón, casi todas en alemán. P. ¿Quieres ser famosa? R. Quiero tocar bien el violín. P. ¿Pero haces esto porque quieres tú o por tus padres? R. ¡Porque quiero yo! Si no, no me levantaría de la cama y me pusiese a tocar. Tendría una perreta cada mañana... P. ¿Lloras mucho o qué? R. Cuando era pequeña. P. ¿Y cómo es un día de Carla Marrero? R. Me levanto a las ocho, leo hasta las nueve, desayuno tostada con aceite, aunque también cereales, me ducho, me lavo los dientes y me pongo a estudiar a las 9.30. P. ¿Sola? R. Sola. Leo partituras desde hace cinco años, en septiembre hará cinco justos. Y luego, las seis horas con Fatkoulin. Permalink
Friday July 08, 2005
Steve Jobs: «Stay Hungry. Stay Foolish» ![]() El mes pasado, Steve Jobs, Director Ejecutivo de Apple Computer
y Pixar Animation Studios, dió el discurso de graduación en la
Universidad de Stanford.
Jobs no tiene ningún título universitario, lo cual hace especialmente
chocante su aparición en una de las mejores universidades del mundo
vestido con el atuendo de graduación (en la foto). El
discurso tampoco es precísamente una oda a la Universidad sino que es
una inyección de estímulo para que cada uno haga en la vida lo que más
le guste hacer, sea lo que sea, y anima a saborear cada día como si fuese el
último. No
tiene desperdicio. El discurso original puede encontrarse en el web de Stanford. A continuación, añado los primeros párrafos de una traducción que pertenece al blog de Memoria de Acceso Aleatorio: «Tengo el honor de estar hoy aquí con vosotros en vuestra iniciación en una de las mejores universidades del mundo. Nunca me gradué. A decir verdad, esto es lo más cerca que jamás he estado de una graduación universitaria. Hoy os quiero contar tres historias de mi vida. Nada especial. Sólo tres historias. La primera historia versa sobre cómo se conectan los puntos. Dejé Reed College después de los seis primeros meses, pero después seguí por allí por libre otros 18 meses, más o menos, antes de dejarlo de veras. Entonces, ¿por qué lo dejé? Comenzó antes de que yo naciera. Mi madre biológica era una titulada universitaria joven y soltera, y decidió darme en adopción. Ella tenía muy claro que quienes me adoptaran tendrían que ser titulados universitarios, de modo que todo se preparó para que fuese adoptado al nacer por un abogado y su mujer. Solo que cuando aparecí decidieron en el último momento que lo que de verdad querían era una niña. Así que mis padres, que estaban en lista de espera, recibieron una llamada a media noche preguntando: “Tenemos un niño no esperado; ¿lo queréis?” “Por supuesto”, dijeron. Mi madre biológica se enteró de que mi madre no tenía titulación universitaria, y que mi padre ni siquiera había terminado el bachillerato, así que se negó a firmar los documentos de adopción. Sólo cedió, meses más tarde, cuando mis padres prometieron que algún día iría a la universidad. Y 17 años más tarde realmente fui a la universidad. Pero de forma descuidada elegí una universidad que era casi tan cara como Stanford, y todos los ahorros de mis padres de clase trabajadora los estaba gastando en mi matrícula. Después de seis meses, no le veía propósito alguno. No tenía idea de qué quería hacer con mi vida, y menos aún de cómo la universidad me iba a ayudar a averiguarlo. Y me estaba gastando todos los ahorros que mis padres habían conseguido a lo largo de su vida. Así que decidí dejarlo, y confiar en que las cosas saldrían bien. En su momento me dio miedo, pero en retrospectiva fue una de las mejores decisiones que nunca haya tomado. En el momento en que lo dejé, ya no fui más a las clases obligatorias que no me interesaban, y comencé a meterme en las que parecían interesantes. No era idílico. No tenía dormitorio, así que dormía en el suelo de las habitaciones de mis amigos, devolvía botellas de Coca Cola por los 5 céntimos del depósito para conseguir dinero para comer, y caminaba más de 10 Km los domingos por la noche para comer bien una vez por semana en el templo de los Hare Krishna. Me encantaba. Y muchas cosas con las que me fui topando al seguir mi curiosidad e intuición resultaron no tener precio más adelante. Os daré un ejemplo: en aquella época el Reed College ofrecía la que quizá fuese la mejor formación en caligrafía del país. En todas partes del campus, todos los póster, todas las etiquetas de todos los cajones, estaban bellamente caligrafiadas a mano. Como ya no estaba matriculado y no tenía clases obligatorias, decidí atender al curso de caligrafía para aprender cómo se hacía. Aprendí cosas sobre el serif y tipografías sans serif, sobre los espacios variables entre combinaciones de letras, sobre qué hace realmente grande a una gran tipografía. Era sutilmente bello, histórica y artísticamente, de una forma que la ciencia no puede capturar, y lo encontré fascinante. Nada de esto tenía ni la más mínima esperanza de aplicación práctica en mi vida. Pero diez años más tarde, cuando estábamos diseñando el primer ordenador Macintosh, volvió a mí. Y diseñamos el Mac con todo dentro. Fue el primer ordenador con tipografías bellas. Si nunca me hubiera dejado caer por aquél curso concreto en la universidad, el Mac jamás habría tenido múltiples tipografías, ni tipos con espaciado proporcional. Y como Windows no hizo más que copiar el Mac, es probable que ningún ordenador personal los tuviera. Si nunca hubiera decidido dejarlo, no habría entrado en esa clase de caligrafía, y los ordenadores personales no tendrían la maravillosa tipografía que poseen. Por supuesto que era imposible conectar los puntos mirando hacia el futuro cuando estaba en clase. Pero era muy, muy claro al mirar atrás diez años más tarde. Otra vez: no se pueden conectar los
puntos hacia adelante, sólo puedes hacerlo hacia atrás. Así que tenéis
que confiar en que los puntos se conectarán alguna vez en el futuro.
Tienes que confiar en algo — tu instinto, el destino, la vida, el
karma, lo que sea. Esta forma de actuar nunca me ha dejado tirado, y ha
marcado la diferencia en mi vida.» Continuación de la traducción completa del discurso de Steve Jobs en Stanford. Permalink
Thursday June 30, 2005
Ana María Matute: «La infancia siempre está aquí» ![]() Ana Maria Matute es una escritora que nació en Barcelona hace 79 años pero que no ha olvidado lo que significa ser niño. La entrevistaron ayer en la radio y dijo que se sentía una cría de once años, que se quedó estancada en esa edad. Recurre a la infancia con frecuencia en sus obras y en sus explicaciones, y cuenta que la suya fue un tanto dura. Ha escrito libros sobre niños (Los niños tontos, 1956) y para niños: Caballito Loco (1982), Tres y un sueño (1961), Sólo un pie descalzo (1983) y Paulina (1984). Ha recibido multitud de premios y ha estado nominada al premio Nobel de Literatura. Una vez le preguntaron cómo empezó a escribir, y contestó lo siguiente: «(...) Supongo que las razones o motivos de un escritor como tal, obedecen a causas tan distintas entre sí, como distintos entre sí son todos los hombres; pero sin olvidar que a todos en general acostumbra unirnos un nexo común: el malestar en el mundo. Reduciendo esto a mi caso particular, si para explicar o explicarme esas razones acudo a la infancia, es porque creo que tanto en la literatura como en la vida, la “infancia” está siempre aquí. Muchas veces he dicho que si yo escribo es porque no sé hablar. Y añado ahora, que si todavía no sé hablar, acaso tenga parte en ello el hecho de que fui una niña tartamuda. Pero muy tartamuda: como acostumbran a presentarse en los chistes o en las películas cómicas. Como no podía expresarme igual a las otras niñas, como me sentía aislada del mundo que me rodeaba, y por circunstancias implícitas a la época en que me tocó nacer, a la familia y clase social a que pertenecía, mi infancia transcurrió, en su mayor parte, sumida en el desamor y en la soledad. Para los niños como nosotros, los padres resultaban seres casi míticos, totalmente alejados de nuestra confianza. Por lo común, los niños de mi tiempo debíamos refugiarnos en alguna amistad de colegio, o en algún cariño capaz de llenar tanto vacío afectivo, como el que podía ser el de alguna niñera o cocinera. Hasta que llegara un día en que súbitamente y, aun en la ignorancia de la cara más cínica del mundo, nos arrojasen hacia la vida, nos enfrentasen a ella brusca y dolorosamente. de un empujón, como quien lanza a la piscina una criatura que nunca aprenderá a nadar. Lo que acabo de referir puede dar una idea aproximada de la soledad de una niña cuyas palabras siempre hacen reír a sus compañeros en clase. Incluso a sus profesoras, y hasta a sus propios hermanos. Risas y burlas, que los años disculpan, pero que no pueden olvidarse. A mí me gustaba estudiar, y lo hacía, pero no podía recitar mis lecciones o responder a las preguntas en mi clase. Y acabé siendo la última, con las represiones y amenazas que se suponen, y acabaron por arrinconarme y aislarme definitivamente. Pasé a ser la eterna “distraída” cuando en verdad ahora pienso era más exactamente la “retraída”. Así pues, ya que la vida o el mundo me resultaban ajenos, me rechazaban, por así decirlo, hube de inventarme el mundo, y la vida. Nunca entré en lo que suele llamarse “los secretos de las niñas”, porque las niñas no me querían. Era desmañada y demasiado inocente. Sigo siendo desmañada, aunque lamentablemente, algo menos inocente. No sé en qué lenguaje (porque existe el lenguaje de la infancia, un lenguaje universal aunque siempre perdido u olvidado) me diría: ¿Quién ha inventado mi vida? ¿Quién soy yo? No creía pertenecer ni a aquella familia ni a aquel ambiente, ni a aquella época ni a aquella sociedad. Intuitivamente me decía: ¿Es que yo no soy de éstos, o es que todavía no he llegado a alguien? Después de preguntarme: ¿Quién inventó mi vida?, decidí inventarla yo; y enseguida comencé a escribir. Y a descubrir que la soledad podía ser verdaderamente algo hermoso, aunque ignorado. Y de pronto, la soledad cambió su figura, se convirtió en otra cosa. Creció como la sombra de un pájaro crece en la pared, emprende el vuelo y se convierte en algo fascinante: algo parecido a la revelación de la otra cara de esa vida que nos rechaza. Así aprendí a ver el fulgor de oscuridad. Yo quería (al revés de los otros niños) ser castigada en el cuarto oscuro, para ver ese resplandor de la nada aparente. Y recuerdo que un día, al partir entre mis dedos un terrón de azúcar, brotó en la oscuridad una chispita azul. No podría explicar hasta dónde me llevó esa chispita azul. Pero creo que todavía hoy puedo, a veces, ver luz en la oscuridad, o mejor dicho, la luz de la oscuridad. Eso es lo que hago cuando escribo. En medio de estos pequeños desastres de mi vida, que a lo largo de los años pienso no lo fueron tanto, estalló la Guerra Civil. Entonces, la imagen más brutal y menos agradable de la vida rompió y penetró en ese círculo mío, en esa especie de isla privada y solitaria. Aprendí a mirar las cosas y los seres con otros ojos, a oír con otros oídos, y a comprender, al fin, que no importaba demasiado de dónde venía yo o a dónde iba. Supe que estaba allí. Y que debía avanzar, tanto si me gustaba como si no. Así estoy aún. Sólo puedo añadir, ya que no sé hablar, que probablemente tengo aún mucho que escribir. Pero nada más que decir.» (Publicado en Revista de Bellas Artes, núm. 3. México, julio de 1982) Permalink
Wednesday June 01, 2005
El ex presidente del gobierno Adolfo Suarez (Cebreros, Ávila, 1932) ya
no reconoce a nadie a causa del Alzheimer. Su hijo estuvo ayer en el
programa de Las Cerezas y dijo: «Ya no recuerda quién fue, aunque se
muestra participativo a
las muestras de cariño que le ofrecemos, interviene en algunas
conversaciones con nosotros y sobre todo con sus nietos».
Thursday May 26, 2005
«Desde los cinco años quise ser la periodista Angela Rodicio» Esta tarde ha estado Angela Rodicio contestando a las preguntas de los lectores en uno de los Encuentros Digitales de El Mundo. Por el tiempo o por la discreción, le han pasado sólo 39. De mi bombardeo personal, han colado seis. No le gusta que la entrevisten porque considera que ella es la periodista y no ha de ser la entrevistada, pero la presentación de su libro lo merece. Hoy nos hemos enterado de que se crió con su abuela, de quién ha cogido el apellido, y a la que le decía, desde los cinco años, que quería ser «la periodista Angela Rodicio». Siempre ha pensado que acabaría dedicándose a la enseñanza. Este año lo ha probado y le ha encantado la experiencia. No tiene página web, ni carnet de conducir, y hoy ha sido el primer chat de esta mujer nacida en 1963 en San Cristóbal de Regodeigón, Ourense. Se ha pasado 15 años entre bombardeos, muy lejos de los centros comerciales en los que el mundo se refugia para olvidar los problemas de la Humanidad. En todos estos años, ha comprado montones de libros antiguos en Bagdad que espera que algún día acaben en una biblioteca pública. Permalink
Wednesday May 25, 2005
Después del último «Harry Potter», novelas policíacas ![]() Joanne Kathleen Rowling ha vendido más de 270 millones de libros sobre las aventuras de Harry Potter en 62 idiomas. Todo eso le ha proporcionado una fortuna de unos 700 millones de euros. Dicen que la única extravagancia que se ha permitido es comprarse un diamante aguamarina, que, según ella, simboliza su éxito. Ahora está a punto de acabar el séptimo y último libro de la vida del famoso niño mago y se plantea un futuro escribiendo novelas policíacas para adultos, que es lo que más le gusta, según publicaba el domingo el Sunday Times. Rowling nació en 31 de julio de 1965 en Chipping Sodbury, Inglaterra, y lo que le apasionaba desde muy pequeña era escribir. Rabbit (Conejo) fue el título que eligió para su primera obra, escrita a los seis años. Sus padres la animaron a estudiar idiomas. Estudió francés y alemán y trabajó como profesora de francés. Y, en los ratos libres, escribía. Empezó el primer Harry Potter en 1990 y lo acabó en 1995. Lo llevó a varias editoriales, pero todas lo rechazaron, hasta que Bloomsbury lo aceptó. Tiene una hija de 10 años, Jessica, que es su mayor fan. Permalink Comments [1] |
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