KINDSEIN
Cuando el niño era niño...

Wednesday October 19, 2005

Amnesia infantil

A diario le pregunto a Ana por el colegio. Le digo que me cuente qué han hecho o cómo se lo ha pasado, pero normalmente se niega. Sólo cuando parece que no le estás prestando ninguna atención, empieza a relatar los entresijos de su vida social en preescolar. Su abanico de amigas cambia cada día. Recuerda con exactitud cómo han ido vestidos sus compañeros; qué llevaban para desayunar; cómo son sus mochilas; quiénes son sus madres; ...  La lástima es que todas estas experiencias desaparecerán para siempre de su memoria dentro de unos años. La culpable es la amnesia infantil, un término que hace referencia a la inhabilidad de los adultos para recordar lo que nos ocurrió antes de los cuatro años.

Un estudio realizado en el Memorial University of Newfoundland, Canada, acaba de determinar que esa amnesia infantil hace su aparición a la edad de 10 años. En el trabajo —publicado en la revista Memory y realizado por la psicóloga Carole Peterson— participaron 136 niños de entre 6 y 19 años. 

No está nada claro por qué algunas experiencias entran a formar parte de la memoria a largo plazo y otras no. Entre los seis y los nueve años, los niños pueden recordar su pasado, pero a los 10 entran en un sorprendente estado 'adulto' de recuerdos en el que el periodo preescolar desaparece para siempre. La doctora Peterson dice que los padres pueden ayudar a que se mantengan los recuerdos. ¿Cómo? Hablando con los niños.

Este estudio forma parte de una amplia investigación sobre el lenguaje y la memoria autobiográfica de los niños. Peterson lleva más de 30 años escuchando cómo los pequeños relatan su pasado.

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Thursday October 13, 2005

Los peligros de la obediencia

Stanley Milgram (1933-1984) fue un psicólogo de la Universidad de Yale (EEUU) que publicó en 1963 un impactante estudio sobre la obediencia a la autoridad en el Journal of Abnormal and Social Psychology. Las conclusiones de aquel experimento fueron tan polémicas que a Milgram le echaron de la APA (American Psychological Association) al año siguiente por cuestiones éticas. Sin embargo, pronto sería considerado uno de los estudios de psicología social más importantes del siglo XX.

El País menciona hoy a este hombre en su refrito de cada jueves de The New York Times. El artículo original del diario neoyorquino ha quedado tan destrozado que es recomendable leer sólo el original, que data del 27 de septiembre (vía Herald Tribune). Dan Hurley, un periodista científico del Times, se trasladó a Ohio para pasar el día en el Archivo de Historia de la Psicología Americana (motivo del reportaje), un fascinante museo de la Universidad de Akron que contiene desde películas de Freud hasta la máquina de shocks que utilizó Milgram para su estudio. Hurley estuvo hablando con el doctor David B. Baker, director del museo, recorrió los archivos, y aprendió todo sobre la colección de manuscritos, libros y aparatos. Incluso se sometió al psicógrafo. Seguramente el periodista de El País sólo obedecía órdenes cuando se comió el 80% del texto  de Hurley y conservó la firma.

El estudio de Stanley Milgram sobre la obediencia

Milgram empezó con los experimentos en 1961, un año después de que condenaran a muerte a Adolf Eichmann en Jerusalén por crímenes contra la Humanidad durante el régimen nazi en Alemania. Este psicólogo neoyorquino se preguntó por qué un hombre que no tenía nada en contra de los judíos y que parecía tan normal había acabado participando en el Holocausto. ¿Era posible que sólo acatase órdenes?

Método del trabajo

Pusieron unos anuncios en un diario de New Haven (Connecticut) pidiendo voluntarios para un experimento científico relacionado con «la memoria y el aprendizaje» en la Universidad de Yale. Pagaban cuatro dólares más dietas. No se les habló del motivo real del estudio para no influir en los resultados finales. Acudieron voluntarios de entre 20 y 50 años de ambos sexos y de todas los niveles culturales.

Había tres figuras: el investigador (que hacía el experimento), el "maestro" (que era el voluntario, el auténtico conejillo de indias del estudio) y el "alumno" (un actor que fingía ser otro participante). El investigador explicaba que pretendían probar los efectos del castigo en el aprendizaje. Añadía que existían muy pocas investigaciones en ese campo y que no sabían cuánto castigo es necesario para un mejor aprendizaje.

Ambos debían sacar un papelito de una caja para escoger el rol que desempeñarían en el experimento supuestamente aleatorio. En realidad, en todos los papelitos ponía "maestro" y el actor fingía haber sacado el de "alumno".

En una sala vecina, el "actor" se sienta en una especie de silla eléctrica y se le ata «para evitar un movimiento excesivo». Se le colocan unos electrodos y se advierte que las descargas pueden llegar a ser extremadamente dolorosas pero que no provocarán daños irreparables. Se les da una descarga de 45 voltios a ambos para que el maestro vea qué tipo de dolor recibirá su alumno.

Entregan una lista de pares de palabras que el "maestro" tiene que enseñar al "alumno". Primero lee todas las palabras seguidas y después sólo la primera de cada pareja y el "alumno" tiene que adivinar la segunda de entre cuatro posibilidades. Para ello, el "alumno" tiene que presionar uno de los cuatro botones (del 1 al 4), según la respuesta que crea correcta. Si acierta, pasa a la palabra siguiente. Pero si se equivoca, recibe una descarga de 15 voltios. Y con cada nuevo error, se van sumando 15 voltios más, hasta los 30 niveles de descarga estipulados en el experimento.

El "maestro" cree que está dando realmente descargas al "alumno", pero son simuladas. Cuando alcanzan cierto nivel, el "actor" empieza a golpear la pared que le separa del "maestro" para que pare. Grita de dolor, renuncia al experimento, le suplica que se detenga. Si llegase a los 270 voltios, agonizaría. A los 300, deja de responder... Todos esos sonidos de dolor, en realidad, eran la misma grabación que escuchaban por igual todos los "maestros".

Reacciones de los "maestros"

En general, al llegar a los 75 voltios, se ponían nerviosos ante las quejas de dolor y sugerían abandonar el estudio, pero la rígida autoridad del investigador les convencía para seguir con frases como: «Continúe, por favor». «Es absolutamente esencial que continúe». «Usted no tiene otra opción, debe continuar». Si después de estas frases, el "maestro" se negaba a continuar, el experimento se paraba.

Resultados

Antes de realizar el experimento, el equipo de Milgram creía de forma unánime que sólo algunos sádicos aplicarían el voltaje máximo de 450 voltios. Pero se quedaron sorprendidos al comprobar que el 65% de los "maestros" lo aplicaron, aunque lo pasaran mal mientras lo hacían.

Los investigadores estaban desconcertados. No se explicaban los resultados. Los participantes no les parecían sádicos, al contrario. Estaban preocupados por su propia conducta y por cómo iba evolucionando el ensayo, aunque eran conscientes del daño que estaban causando y siguieron aplicando las descargas a la orden del investigador. Como dato curioso, hombres y mujeres resultaron ser igualmente obedientes, pero las mujeres sufrían más estrés. Y se sintieron aliviados cuando se enteraron de que el "alumno" era un actor y que todo era una simulación. 

Al final, el 84% de los participantes dijo que estaba «contento» o «muy contento» de haber participado en el estudio.

En 1974, Milgram escribió:

Los aspectos legales y filosóficos de la obediencia son de enorme importancia, pero dicen muy poco sobre cómo la mayoría de la gente se comporta en situaciones concretas. Monté un simple experimento en la Universidad de Yale para probar cuánto dolor infligiría un ciudadano corriente a otra persona simplemente porque se lo pedían para un experimento científico. La férrea autoridad se impuso a los fuertes imperativos morales de los sujetos (participantes) de lastimar a otros y, con los gritos de las víctimas sonando en los oídos de los sujetos (participantes), la autoridad subyugaba con mayor frecuencia. La extrema buena voluntad de los adultos de aceptar casi cualquier requerimiento ordenado por la autoridad constituye y principal descubrimiento del estudio.

Stanley Milgram. The Perils of Obedience (Los peligros de la obediencia. 1974)

Posteriormente a Milgram, otros investigadores han hecho estudios similares, aunque muchos lo consideran todavía hoy poco ético. En 1999, Thomas Blass, de la Universidad de Maryland, publicó un análisis de todos los experimentos similares realizados hasta entonces y concluyó que entre el 61% y el 65% de los participantes habían aplicado voltajes altos a sus alumnos, independientemente del lugar o del año en el que se hiciera el estudio.

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Monday September 26, 2005

Contra Estivill

Una vez le comenté a una pediatra que a Ana le costaba dormirse. Sin mediar palabra, sacó un papel para extender recetas y apuntó Duérmete niño, el famoso libro de Eduard Estivill, como si se tratase de la Apiretal. El método que propone este neurólogo se basa en dejar llorar al niño hasta que se canse y se resigne a quedarse solo, aunque, para no ser tan brusco, ocupa varias decenas de páginas para decir cómo hacerlo poco a poco. El libro ha tenido un éxito arrollador y se puede encontrar hasta en pueblos donde no hay ni una sola librería.

Un grupo de personas han elaborado la Declaración Sobre el Llanto de los Bebés, que pretende hacer de contrapeso. Al margen de ciertos ramalazos holísticos, que siempre echan a perder estas iniciativas (sugieren que parir sin epidural es lo más recomendable, por ejemplo), y de la falta de referencias científicas claras (como también ocurre en el libro de Estivill), el texto destila más sentido común que el del rico neurólogo. Aquí hay un fragmento:

«Varios científicos estadounidenses y canadiense (biólogos, neurólogos, psiquiatras, etc.), en la década de los noventa, realizaron diferentes investigaciones de gran importancia en relación a la etapa primal de la vida humana; demostraron que el roce piel con piel, cuerpo a cuerpo, del bebé con su madre y demás allegados, produce unos moduladores químicos necesarios para la formación de las neuronas y del sistema inmunológico; en fin, que la carencia de afecto corporal trastorna el desarrollo normal de las criaturas humanas. Por eso los bebés, cuando se les deja dormir sol@s en sus cunas, lloran reclamando lo que su naturaleza sabe que les pertenece.

En Occidente se ha creado en los últimos 50 años una cultura y unos hábitos, impulsados por las multinacionales del sector, que elimina este cuerpo a cuerpo de la madre con la criatura y deshumaniza la crianza: al sustituir la piel por el plástico y la leche humana por la leche artificial, se separa más y más a la criatura de su madre. Incluso se han fabricado modelos de walkyes talkys especiales para escuchar al bebé desde habitaciones alejadas de la suya. El desarrollo industrial y tecnológico no se ha puesto al servicio de las pequeñas criaturas humanas, llegando la robotización de las funciones maternas a extremos insospechados.

(...)

Deberíamos sentir un profundo respeto y reconocimiento hacia el llanto de los bebés, y pensar humildemente que no lloran porque sí, o mucho menos, porque son malos. Ellas y ellos nos enseñan lo que estamos haciendo mal.»

La Asociación Primal es otra iniciativa contra la epidemia-Estivill. Dicen en su web:

«Con el método Estivill (que es una copia más o menos sofisticada de los métodos de crianza conductistas tipo Feber - métodos inspirados en dicho autor), el bebé no se duerme, sino que se adormece para intentar reprimir la catastrófica realidad de estar bajo el cuidado de unos padres tan poco sensibles a sus necesidades básicas; y se adormece también para intentar evitar "perder el sueño” y perder la esperanza de que algún día sus necesidades primarias vayan a ser satisfechas.

(...)

El Dr. Estivill muestra claramente su “miopía emocional” con frases como estas, extraídas del capítulo 4º de su libro:

“...no dudéis que vuestro “corazoncito” flaqueará cuando oigáis llorar a vuestro hijo...”

“...lo más probable es que en ese momento esté llorando a moco tendido... Ni caso. Seguid hablando como si nada...”

“...Es ahora cuando papá y mamá han de mostrar su verdadera fortaleza. No deberán pensar en Juanito, que alza sus bracitos con cara de morirse de pena...”

“...lo lógico es que llore, grite, vomite, patalee, diga “sed”, “hambre”, “pupa”, “no te quiero”... lo que sea con tal de conseguir que os dobleguéis, pero ni os inmutéis ... Y si os cuesta mucho, pensad que lo estáis haciendo por su salud y la de toda la familia...”

”...porque es Juanito quien se ha de adaptar a vosotros y no vosotros a él...”»

Ayer vi a una madre en el Carrefour que seguramente se había aprendido el método Estivill y lo aplicaba las 24 horas del día. Llevaba una niña y un niño de pie dentro del carro de la compra llorando a todo pulmón y gritando «Mami! Mami! Mami!» con los dos brazos extendidos hacia ella. Era un auténtico escándalo. Todo el mundo la miraba. Pero la madre no parecía oírles. Avanzaba impasible, como la malvada bruja de Blancanieves, empujando del carro como si los llevase hacia el infierno. Deberían de retirarle el carnet de padres a muchas personas.

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Thursday June 02, 2005

SOS Bullying: se multiplican las denuncias de acoso en la escuela


El Bullying o acoso escolar, además de causar traumas puede ser mortal, como ya se ha comprobado con los suicidios de Jokin, de Hondarribia (Guipúzcoa), y de Cristina, de Elda (Alicante). Por eso, SOS Bullying recomienda que se actúe rápido. Pide a los padres que escuchen a sus hijos con atención para conocer la situación que viven éstos e intenten situarse en su lugar para tratar de comprender cómo están viviendo el acoso. Parece que el caso de Cristina ha aumentado la alerta y se han multiplicado las llamadas de los padres a este servicio, que, en los siete meses que lleva en marcha,  ya ha recibido 4.200 demandas.

Según Ferran Barri, psicólogo y presidente de SOS Bullying y de la Asociación Nacional de Profesorado de la Enseñanza (ANPE) en Cataluña, es un problema que siempre ha existido, pero ahora se habla más de ello y está en ligero aumento. Barri lo achaca a los valores erróneos que inculcan la televisión y los videojuegos; al menor tiempo que pasan los padres con los hijos; y al poco prestigio de los profesores. La violencia entre los niños también ha cambiado. Del enfrentamiento cara a cara con puños se ha pasado al seis contra uno con navajas incluídas. «Nunca antes habíamos visto armas blancas en los colegios», dijo Barri al 20 minutos.

SOS Bullying es una iniciativa de ANPE y su teléfono es el 93.301.29.13

Extracto de una carta de un lector de 20 minutos:

«Sufrí acoso desde los 11 años y durante más de cuatro cursos (dos horribles). Desde entonces no he podido confiar en los demás. Me insultaban, me pegaban, me obligaban a hacer sus trabajos... Había otras prácticas divertidas, como bajarte los pantalones a traición en el centro del patio o cogerte entre una turba de desalmados y aplastarte tus partes contra una columna.» J.D.G. 29 años

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Friday April 22, 2005

¿De qué se ríen los niños?

¿Tendrán los niños de Israel el mismo sentido del humor que los alemanes? Investigadores de cinco países están preparados para analizar qué es lo que hace reír a los niños. Han empezado a recopilar material "divertido", sobre todo de la televisión, y después se los mostrarán a niños de entre ocho y 12 años de determinadas escuelas de cada país. Junto a la Universidad de Ulster, participan investigadores de Alemania, Israel, Sudáfrica y Estados Unidos. Los especialistas del Instituto Internacional para el Estudio de la Juventud y los Medios, de Munich —que son los que pagan el estudio— medirán la alegría de los pequeños con una especie de alegrómetro, un aparto que capta el cociente de risas.

Quieren averiguar qué tipo de humor atraviesa las barreras culturales y cuál es específico de cada país o cultura, según dijo a la BBC la Dra. Maire Messenger-Davies, de la Universidad de Ulster. Después se les preguntará a los niños qué piensan y estas respuestas se analizarán, y se verá, entre otras cosas, si el humor es distinto en niños y en niñas.

Los niños de tres de los países participantes ven programas en inglés, pero rara vez ven programas que se emiten en países como Alemania, Israel o Sudáfrica. Un programa común para todos es los Simpson, así que aprovecharán para ver si ese es el tipo de humor universalmente aceptado. / Fuente: BBC

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Tuesday April 19, 2005

¿Problemas con tu pareja?

Muchas parejas en crisis acuden a terapia matrimonial para intentar salvar su relación, pero, según una investigación que publica hoy The New York Times, de poco sirve. Dos años después de acabar la terapia, el 25% de las parejas está peor que al principio, y cuatro años después, el 38% se ha divorciado. Según los investigadores que han analizado la eficacia de los distintos tratamientos, muchos de los métodos que se usan —como enseñar a la pareja a comunicarse mejor y a escuchar más— aportan algo de ayuda para un año, pero son insuficientes para zanjar los problemas, que vuelven a surgir de forma inevitable con el tiempo.  También auntan estos expertos que muchos terapeutas no tiene capacidad para trabajar con parejas que tienen serios problemas. Son incapaces de hacerles llegar a la raíz del conflicto y buscar una solución. En lugar de eso, se dedican a hacer que el matrimonio hable por turnos semana tras semana, sin poder adivinar cuándo acabará el tratamiento, o les dicen que no hay nada que hacer y les empujan hacia el divorcio.

Normalmente, este tipo de terapia se lleva a cabo por psicólogos, psiquiatras y trabajadores sociales, y por terapeutas matrimoniales y familiares. Consiste en una serie de técnicas de psicoterapia que pretenden ayudar a las parejas a comprender y superar los problemas de su relación.

En los últimos años, se han hecho muchos esfuerzos para encontrar la forma de salvar matrimonios y han aumentado las relaciones duraderas. Hay un experimento llamado terapia integradora de comportamiento para parejas con la que el 67% de los matrimonios mejoran en dos años, según un estudio que publicaba en noviembre la Asociacion para el Avance de la Terapia de Comportamiento. En lugar de enseñar a las parejas a evitar o solucionar las peleas, como hacen las terapias tradicionales, la terapia integradora pretende lograr que las discursiones sean menos dañinas, ayudando a las personas a aceptar sus diferencias. Esta estrategia se basa en un reciente hallazgo: no se trata de ver si las parejas se pelean sino de ver cómo lo hacen y si esas discursiones pueden destruir la relación.

Educación matrimonial

Ya hay muchos terapeutas matrimoniales decepcionados con cualquiera de estos métodos. Ahora dicen que es mucho mejor que la pareja acuda a un programa de educación matrimonial a estar aireando sus problemas. Porque, al fin y al cabo, estas terapias suelen consistir en que uno le diga al otro por qué está arruinando su vida y son duras sesiones de dolor y lágrimas.

Pero estos programas tampoco son la panacea. Según el Dr. John Gottman, profesor emérito de psicología de la Universidad de Washington y director del Instituto para la Investigación de la Relación en Seattle, estos talleres resultaron insuficientes para muchas parejas (20-30%) de su investigación con problemas serios, como infidelidad o depresión, que sólo podían abordarse con la terapia clásica.

Gottman lleva más de dos décadas grabando en vídeo a parejas felices e infelices, y analiza su comportamiento. Ha llegado a la conclusión de que todas ellas pelean y de que las peleas casi nunca se resuelven. Y la diferencia fundamental entre las parejas felices y las infelices es la forma en que discuten: las parejas felices mantienen discursiones con interacciones positivas, aunque sólo se trate de una sonrisa o un toque de humor. Las infelices tienen argumentos corrosivos, con críticas, gestos y palabras negativas y posturas a la defensiva. Hasta la más feliz de las parejas puede sentirse asqueada alguna vez, pero el doctor Gottman ha encontrado que si el ratio de intercambios positivo a negativo es, por lo menos, de cinco a uno, la relación se salva. Cuando baja de esa posición, este experto predice con un 94% de certeza que la pareja se acabará divorciando.

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El artículo en el New York Times de hoy se titula: Married With Problems? Therapy May Not Help, de Susan Gilbert.


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Monday April 18, 2005

Mutismo selectivo: Niños que eligen no hablar

En casa, Emily era una niña perfectamente normal. Pero cuando estaba con otras personas que no fuesen sus familiares más cercanos, no pronunciaba ni una sola palabra. No lo hizo ni en el Jardín de Infancia, ni en preescolar. No participaba en las actividades de clase, ni siquiera en la solitaria tarea de pintar. Y cuando iba al pediatra, jamás miraba a los ojos a las enfermeras o al médico. Y salía corriendo de los columpios si se acercaba otro niño. Los maestros no sabían qué hacer con ella. Su madre preguntó a algunos expertos hasta que un día alguien le dijo que podía tratarse de mutismo selectivo.

Hace 15 años, a esta alteración se le llamaba mutismo electivo. El silencio de estos niños era considerado intencionado y manipulador, y en los tratados de psiquiatría de esa época se les describía como niños testarudos que se niegan a hablar sólo por llevar la contraria. Otra creencia popular era que este estado era estrés post-traumático, y que estos pequeños guardaban el secreto de algo terrible que les había ocurrido.

La terminología se cambió por mutismo selectivo en la cuarta edición del manual de diagnóstico de la Asociación Americana de Psiquiatría.

La mayoría de investigadores cree ahora que el mutismo selectivo se debe más al temperamento que a las influencias ambientales. Hasta hace poco, se creía que era extremadamente raro, y que afectaba a un niño de cada 1000. Pero un estudio publicado en el 2002 en el Journal of the American Academy of Child and Adolescent Psychiatry afirmaba que eran 7 de cada 1000. Es decir, el doble que el autismo.

Los expertos creen que el mutismo selectivo podría tener algo que ver con las muchas caras de la ansiedad social, desde el miedo a comer en público a la agorafobia, pero todavía se sabe muy poco al respecto y, lo que es peor, pasa muy inadvertido. Los padres de los niños que lo sufren suelen recibir consejos del tipo: «Hay muchos niños tímidos, lo superará», como fue el caso de Emily.

Pero los profesores seguían llamando a su madre. Le decían que no participaba en nada en clase, que simplemente se sentaba y se ponía a leer un libro. Y lo curioso de estos niños es que permanecen callados aunque su silencio provoque vergüenza, ostracismo e incluso castigos. «Se convierten en niños que evitan las interacciones sociales», dijo al New York Times la doctora Elisa Shipon-Blum de Filadelfia, que ha tratado a cientos de niños con esta alteración. «No saben cómo relacionarse. Aprenden a evitar mirar a los ojos. Aprenden a girar la cabeza. Aprenden a no comunicarse».

Los expertos dicen que puede que estos pequeños estén en un estado de alerta psicológica porque tienen la sensación, real o imaginaria, de que están en peligro. Algunos psiquiatras recomiendan medicarles. Muchos casos han sido mejorados con Prozac, y otros antidepresivos de la clase de inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina. Pero estos fármacos no benefician a todo el mundo. Emily empezó a tomarlos y al cabo de unas semanas hablaba. Pero también tuvo problemas de comportamiento que desaparecieron cuando se retiró el medicamento.

Han funcionado con éxito las terapias cognitivas y de comportamiento, que consisten en ir exponiendo gradualmente al niño a las situaciones que le dan miedo. Estas terapias son duras y requieren que al menos uno de los padres se involucre al máximo. Hay que suavizarles en camino hacia el exterior.

Los pediatras suelen decir a los padres de estos niños frases de ánimo como "Lo superará", pero no es muy realista. Si un niño todavía tiene ese comportamiento a los siete años, quiere decir que es bastante grave, y que podría durar para toda la vida. Sue Newman-Mercado tiene dos mellizas de 23 años con esta alteración. Y junto a Carolyn Miller crearon la Fundación de Mutismo Selectivo hace más de una década. / Fuente: New York Times (12 abril 2005)

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En el web del Grupo de Mutismo Selectivo hay interesantes documentos en PDF (en español) para informar a pediatras y a profesores, entre otros, sobre esta alteración.

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Thursday April 14, 2005

Dormir solos, esa costumbre occidental

En las sociedades occidentales, lo que se considera más normal es que los niños pequeños duerman solos. Algunos médicos incluso se han hecho ricos recomendando una técnica que consiste en dejarles solos llorando hasta que se queden dormidos. Sin embargo, no parece haber ninguna ventaja para su salud ni  para su desarrollo en ese sueño solitario. De hecho, hay estudios que demuestran todo lo contrario. Investigadores de todo el mundo han desvelado que los niños que comparten el sueño son más independientes, más desenvueltos y tienen más confianza en sí mismos. Cuando llegan a ser adultos, tienen mayor autoestima,  controlan mejor las situaciones de estrés, y se sienten más cómodos en situaciones de intimidad que los adultos que durmieron solos cuando eran pequeñitos. / Fuente: Baby Center

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Wednesday April 06, 2005

Los abusones ven mucho la tele


Cuanta más televisión ve un niño de cuatro años, más probable es que se convierta después en un bully (abusón) en el colegio, según un estudio realizado en la Universidad de Washington y que se publica en el número de abril de la revista Archives of Pediatrics and Adolescent Medicine. Al mismo tiempo, los niños cuyos padres que les leen, les sacan a pasear o, simplemente, les tienen en cuenta y les prestan atención, tienen menos probabilidades de convertirse en los matones de la clase. Frederick Zimmerman, director de la investigación, asegura que a partir de ahora el abuso puede añadirse «a la lista de consecuencias potencialmente negativas de ver demasiado la televisión, junto con la obesidad, la falta de atención y otros tipos de agresión». La investigación desvela también que las lagunas en el aprendizaje o en la comprensión en los primeros años hacen que los niños sean menos capaces de desenvolverse bien con sus compañeros y que la violencia en la televisión conduce a una conducta agresiva. / Fuente: CNN

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Friday March 18, 2005

La personalidad de los animales explicará la nuestra
Ayer salió el suplemento del New York Times (NYT) en El País. En la página de Ciencia y Tecnología metieron un interesante artículo de 2.125 palabras que publicó el NYT hace más de dos semanas bajo el título: Looking for Personality in Animals, of All People. El País lo ha titulado Igual resulta que los animales también tienen personalidad. Queda la duda de si es un título de prueba que se coló por error o es lo que meditaron para coronar el texto de Carl Zimmer.

Comparar el artículo original con lo que ha quedado de él es un ejemplo de cómo se trabaja en los periódicos españoles: el trabajo del que escribe es lo de menos; la profundidad del tema no se considera de interés; lo mejor, a veces, es lo que se omite; y la fuente no importa nada.

Como la mayoría de los artículos de ciencia del NYT, el tema está tratado con bastante profundidad. Hubiese merecido la pena darle la página entera y dejar los grillos de abajo para otra ocasión. En la otra mitad de la página hay un par de fotos de grillos, una de ellas de gran tamaño, acompañando un pequeño texto titulado: Los grillos listos viajan en manada.


Ahí va el artículo entero. Y, en negrita, lo que omite El País:





Carl Zimmer / NYT /1marzo2005 

Un equipo de científicos holandeses intenta resolver el misterio de la personalidad. Por ejemplo, ¿por qué algunas personas son tímidas y otras, atrevidas? ¿Qué papeles juegan los genes  y el entorno en la configuración de la personalidad? Y lo más misterioso de todo, ¿cómo han evolucionado?

Los científicos trabajan en una ambiciosa serie de experimentos para responder a estas preguntas. Estudian a miles de individuos, cómo interactúan, comparan sus personalidades con las de sus descendientes y analizan su ADN. Lo que puede resultar chocante es que sus sujetos tengan plumas. Científicos del Instituto de Ecología de Holanda investigan la personalidad de aves silvestres.

Hasta hace poco, la mayoría de los expertos en personalidad habría considerado un estudio de este tipo como un estúpido antropomorfismo. «Se ve con suspicacia y menosprecio», dice Samuel Gosling, psicólogo de la Universidad de Texas. Pero los científicos han descubierto que, en muchas especies, los individuos se comportan de formas coherentemente distintas. Afirman que estas diferencias cumplen con la definición científica de personalidad.

Si están en lo cierto, la personalidad humana tiene profundas raíces evolutivas. «Es una cuestión de grado, no de diferencia», afirma Piet Drent, del Instituto de Ecología de Holanda.

"Han ido a por lo más complejo", dijo el dr. Sacha Dall, un biólogo evolucionista de la Universidad de Exeter en Cornwall.

Los investigadores holandeses estudian la importancia de los genes en la personalidad de las aves, y el efecto que personalidades diferentes tienen en su supervivencia. Esperan poder realizar estudios paralelos en seres humanos para ver si las mismas fuerzas que hay detrás de la evolución de la personalidad en pájaros funcionan en nuestra propia especie.

La ciencia de la personalidad humana existe desde hace un siglo. Los psicólogos han confiado en cuestionarios y en otros métodos de pruebas para calcular sus dimensiones. Un método común, para los científicos, es preguntar a los sujetos cómo se ajustan ciertos adjetivos a sí mismos (o a las personas que conocen bien).

«Ciertos rasgos tienden a ir juntos», dice el doctor Gosling. «Nosotros creemos que la gente que es energética también tiende a ser habladora. No tiene por qué ser de esa forma, pero así es como suele ser». El otro aspecto también es cierto: la gente menos energética tiende a ser menos habladora.

Los psicólogos se han dado cuenta de que pueden agrupar estos rasgos en sólo unas pocas medidas de personalidad. Las personas pueden ser más o menos extrovertidas, por ejemplo, y eso significa que son sociables, enérgicos y tienden a tener emociones positivas. Las mismas medidas se han encontrado en todo el mundo, desde Zimbawe hasta el Ártico ruso, lo que sugiere que son universales en humanos.

Algunos estudios han sugerido que los genes son responsables de algunas de las diferencias entre los tipos de personalidad de la gente. Pero no son muy concluyentes porque los científicos no pueden hacer experimentos con humanos. «Las madres humanas no te dejan que les cambies sus hijos al nacer, lo que sería un genial estudio para hacer», dice el doctor Gosling.

No ha sido hasta esta última década cuando los científicos han investigado si los animales tienen personalidad. En un estudio pioneron realizado a mediados de los 90, el Dr. Gosling estudió una colonia de 34 hienas en la Universidad de California, Berkeley. «Mi meta era simplemente decir ¿podemos medir la personalidad en animales? No estaba claro si iba a funcionar o no», dijo.

El Dr. Gosling pidió a cuatro cuidadores de la colonia que rellenaran cada día una versión modificada de un cuestionario humano para cada animal. «Resultó que concordaba con los resultados que se encuentra en humanos», dijo el doctor Gosling. Aún más, las personalidades de las hienas encajan con algunas de las halladas en humanos, como el carácter neurótico y la simpatía. Desde entonces, una serie de estudios han documentado las personalidades en animales, desde los chimpancés hasta los calamares.

Para algunos biólogos, el interrogante principal sobre estas personalidades animales radica en por qué la selección natural conserva una variedad tan amplia. «¿Por qué no se ha convertido en el estándar un tipo de personalidad?», se pregunta el Dr. Drent. Si ser extrovertido ofrece la mejores pronósticos para una hiena para reproducirse, se debería esperar que a lo largo del tiempo, todas las hienas llegasen a ser extrovertidas.

El doctor Drent y sus colegas esperan que su estudio en pájaros pueda revelar algunas pistas. Están estudiando [Drent y sus colegas estudian] un pariente europeo del paro, llamado carbonero común (Parus major). La mayoría de los pájaros pasan toda su vida en un sólo bosque, y están encantados de cambiarse a unas cómodas cajas nido proporcionadas por los científicos. Como resultado, los investigadores holandeses pueden seguir la pista de la población completa de pájaros durante años, llevando tablas sobre su salud y su éxito reproductivo.

Los científicos también pueden llevarse algunos pájaros al laboratorio para medir sus personalidades o llevar a cabo experimentos de cría. «Estos pájaros son perfectos para este tipo de estudios», dijo el doctor Niels Dingemanse de la Universidad de Groningen, un colaborador del Dr. Drent.

En lugar de cuestionarios, el equipo holandés prueba el comportamiento de los pájaros para medir su personalidad.

En el experimento, los científicos colocan un objeto extraño —un bolígrafo luminoso y un muñeco de la Pantera Rosa— en la jaula de un pájaro. Algunos se aproximan rápidamente a él, mientras que otros se apartan.

En otro experimento, los investigadores abren la puerta de una jaula, permitiendo que los pájaros exploren una gran habitación en la que hay cinco árboles artificiales. Algunos pájaros se lanzan enseguida sobre los árboles, mientras que otros prefieren permanecer en la jaula.

En una tercera prueba, los investigadores colocan un cuenco de sabrosos gusanos en la habitación. Cuando los pájaros aterrizan en el cuenco para comer, los investigadores los sobresaltan elevando una placa metálica cercana. Entonces observan cuánto tiempo tardan en volver al cuenco.

Los experimentos revelan que los pájaros tienen personalidades constantes que permanecen estables durante años. Los pájaros atrevidos, como los llaman los cientificos, son rápidos a la hora de investigar nuevos objetos y recuperarse del susto de la placa metálica.

Las aves tímidas son lentas en los tres experimentos. Las atrevidas son también mas agresivas que las tímidas y experimentan menos estrés cuando las manejan los científicos.

Los experimentos de cría en cautividad revelan que estos rasgos tienen una sólida base genética. En sólo cuatro generaciones, los investigadores pueden conseguir pájaros aún más atrevidos y otros más tímidos. «El 50% de las variantes en personalidades aviares se debe a diferencias genéticas», explica Kees van Oers, del Instituto Max Planck de Ornitología de Alemania.

El Dr. van Oers está buscando los genes responsables de estas diferencias. Estima que hay 10 que pueden jugar un importante papel, y ya ha localizado un fuerte candidato, conocido como DRD4.

Algunos estudios sobre la versión humana de este gen sugieren que influye en el deseo de búsqueda de nuevas experiencias. Sin embargo, otros estudios han fallado cuando han intentado reproducir esta relación. «Estamos todavía trabajando en los últimos retazos, pero suena prometedor», dijo el Dr. van Oers.

Los genes de los rasgos atrevido y tímido se han mantenido por selección natural. Para averiguar cómo ocurre esto, los investigadores han descubierto cómo los pájaros con distintos rasgos se las apañan durante años. «No estábamos seguros de qué resultados íbamos a obtener porque nadie lo había hecho antes», dijo el dr. Dingemanse, que dirigió esta parte del estudio.

Los investigadores descubrieron que la personalidad de los pájaros repercute en su supervivencia y que esta repercusión varía de un año para otro al fluctuar el suministro de alimento. «Es una historia bastante compleja», dijo el Dr. Dingemanse.  En años de escasez, las hembras atrevidas tienen más posibilidades de sobrevivir que las tímidas, mientras que a los machos tímidos les va mejor que a los atrevidos. Estos patrones se intercambian en los años de comida abundante.

Sin embargo, a lo largo de varios años, los pájaros con personalidades intermedias parecen tener más éxito a la hora de criar.  «A los animales intermedios les iba mejor», dijo el Dr. Dingemanse. Si los pájaros intermedios se adaptan mejor que los muy atrevidos o tímidos, Es extraño, por tanto, que todos los pájaros no sean intermedios. Una posibilidad es que las personalidades intermedias surjan cuando los pájaros hereden una versión "atrevida" de  ciertos genes de un progenitor y una versión "tímida" del otro.

Dado que un pájaro tiene el 50% de posibilidades de heredar un gen del padre o de la madre, es inevitable que algunos acaben con dos genes "tímidos" o dos "atrevidos" y, como resultado, tengan personalidades extremas.

Otra idea que los investigadores holandeses quieren estudiar es si la vida social de los pájaros atrevidos y tímidos les ayuda a coexistir.

Cada año, los pájaros luchan por un territorio en el que pueden encontrar alimento y criar. Los pajaros atrevidos son más agresivos que los tímidos, y eso a veces ayuda a ganar el territorio. Pero los científicos han encontrado que cuando los pájaros atrevidos pierden, les cuesta más recuperarse. Acaban en el nivel más bajo de la jerarquía, y en muchos casos simplemente se marchan. «Van a otros lugares a tratar de ser el número uno», dijo el Dr. Drent.

Esta lucha puede equilibrar los pájaros entre personalidades atrevida y tímida. Si hay muchos pájaros tímidos, los pocos atrevidos suben a lo  más alto. Pero si hay muchos atrevidos, lucharán mucho, y eso provocará que muchos pájaros se marchen. En estos casos, los pocos pájaros tímidos prosperarán. «De manera que una de las personalidades no puede desaparecer del todo», dice el Dr. Drent. Él y sus colegas van a probar su hipótesis alterando el ratio de pájaros atrevidos y tímidos en el estado salvaje.

Muchos de estos hallazgos se encuentran en el número de febrero del Neuroscience y Biobehavioral Reviews.

Los científicos que estudian la personalidad animal esperan que su trabajo traerá algunos beneficios prácticos. El Dr. Gosling y sus estudiantes, por ejemplo, han estado centrando gran parte de su trabajo en el estudio de la personalidad de los perros.

Una prueba precísa de la personalidad de los perros podría ayudar a las protectoras de animales a combinar las mascotas con las familias. También podría ayudar a identificar perros que están especialmente indicados para trabajos como detectar explosivos.

Los estudios de la personalidad animal podrían además aclarar la personalidad humana. Los investigadores holandeses están ahora empezando a comparar su investigación en pájaros con la investigación realizada con niños.

«Fue increíble ver cómo la forma en la que midieron el atrevimiento en los pájaros se parece a las pruebas que tenemos para los niños pequeños», dijo el Dr. Marcel van Aken, un psicólogo de la Universidad de Utrecht. Él y los investigadores de aves van a medir la personalidad de los pájaros y de los humanos con una serie común de pruebas, esperando encontrar pistas de la evolución de la personalidad humana.

La poca investigación existente sobre la evolución de la personalidad humana hace pensar que hay paralelismos con las aves.

En un sondeo de 545 personas, Daniel Nettle de la Universidad de NewCastle, Inglaterra, descubrió que cuanto más extrovertidas, más parejas sexuales tenían. Lo que podía haberles aportado una ventaja evolutiva, pero Nettle también descubrió que tenían más posibilidades de acabar en el hospital.

El Dr. Nettle ha entregado sus hallazgos para ser publicados en Evolution y Human Behavior.

Algunos expertos en personalidad humana se muestran escépticos. El Dr. Daniel Cervone de la Universidad de Illinois de Chicago considera que describir animales con términos como extroversión es "extremadamente arriesgado". La palabra significa inevitablemente algo distinto cuando se aplica a un pájaro o a un humano. «Hay un montón de cualidades humanas que simplemente no estarían entrando en el primer puesto de las clasificaciones», dice. Marcel van Aken, psicólogo de la Universidad de Utrecht, dice que el antropomorfismo es peligroso, pero cree que evitable. «Hay que definir qué es lo que se va a medir y, después, que hablen los datos».




La investigación sobre la personalidad viene muy a cuento por aquello que decíamos de la gente sensible.

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Friday March 11, 2005

El acoso en la escuela
«Acoso físico o psicológico entre escolares, con prepotencia y abuso de poder. Tras esa definición técnica que los anglosajones zanjan con la palabra bullying (matonismo) se esconde el sufrimiento de miles de niños que asoman a la adolescencia. Un drama para los chavales que sufren insultos, motes, aislamiento o incluso palizas, y se convierten en el machaca de una clase que suele observar la ley del silencio frente a los adultos. Un drama que en casos extremos puede derivar en tragedia. Como la de Jokin, que el pasado día 21 se quitó la vida tras sufrir palizas y vejaciones durante meses a manos de sus compañeros.

Surgido en el colegio y a veces extendido a la calle, el acoso de unos escolares a otros afecta en su forma más leve, como el insulto, al 33,8% de los alumnos de la educación secundaria obligatoria (ESO, etapa entre los 12 y los 16 años que ahora cursan 1,8 millones de alumnos). En las más graves, como la agresión física, el 4,1% de los chavales dice haberla sufrido alguna vez. Así se recoge en el informe Violencia escolar: el maltrato entre iguales en la ESO, publicado por el Defensor del Pueblo en 2000 a partir de una encuesta a 3.000 escolares de ESO en centros públicos y privados de toda España. »

Esto es un fragmento de un artículo que publicó EL PAÍS  el 04-10-2004. El resto puede leerse (y descargarse el PDF) en el web del Sindicato de Trabajadores de la Enseñanza de Castilla y León (STECYL) .

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Artículos de la Escuela de Padres del Ministerio de Educación y Ciencia:

¿Y si su hijo sufre maltrato en el centro escolar?

Más sobre violencia en la escuela


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Psicópatas en el trabajo
El doctor Robert Hare de la Universidad British Columbia asegura que en EEUU uno de cada 100 personas es un psicópata. No hace falta encajar en el perfil de Hannibal Lecter, sino que suelen ser individuos carismáticos, egocéntricos, tienen cierto encanto y les importan un bledo los demás. El doctor Hare es un experto en las "serpientes con traje" que suben por la escalera del éxito con asombrosa facilidad. Este artículo ( Spotting psychopaths at work) se publicó el pasado diciembre en la BBCNews. Permalink

El periodismo no es lo que parece
Decir que eres periodista en este momento no es la mejor propaganda que puedes hacer de ti mismo, visto el mercado. Una encuesta del Poynter Institute (publicada hoy en Periodista Digital) desvela, además, lo que supone hacer ese trabajo: llevar una mala vida, estrés, horarios inhumanos, llevarte el trabajo a casa, reducir las vacaciones, ... Según el estudio, las mujeres son las que peor lo llevan, y las que más ganas tienen de abandonarlo.

Sin embargo, se han olvidado de analizar un asunto latente en todas las redacciones: el bullying, mobbing, o acoso moral. Básicamente, consiste en que una o varias personas hacen o dicen algo de forma continuada para mostrar su poder o autoridad sobre otra (ya sea por tener más antigüedad en la empresa o por tener serios problemas de autoestima). Ocurre a todos los niveles: entre compañeros, entre jefes, entre jefes y trabajadores, ... Y casi siempre está causado por la mala organización y gestión de las empresas. Hay bajas por depresión, insomnio, ... y muy malos rollitos.

Los periodistas no salen casi nunca de la redacción. En este paí­s está mal visto dejar tu silla vací a (por eso notriunfa el teletrabajo). Hay quien deja el ordenador encendido cuando se marcha para que parezca que está todaví­a dentro del edificio. Aunque seas más productivo fuera, trabajando la noticia, es preferible que te quedes. Además, casi todo llega por agencias y por Internet. Es como un colegio.

Esto ocurre en otras muchas profesiones y en la escuela. El dí­a que se haga un estudio serio sobre el mobbing en este paí­s, van a aparecer cifras récord.

The Mobbing Encyclopaedia.
Success Un limited es el web de Tim Field, una ex víctima del mobbing. Hace años que escribe libros sobre el tema y ayuda a miles de personas. Recientemente ha publicado uno sobre el bullying en el colegio como causa de suicidio: Bullicide: death at playtime.



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Friday February 11, 2005

Gente sensible

¿Qué hemisferio domina en tu cerebro, el derecho o el izquierdo? Este test sirve para averiguarlo. 
¿Y el tipo de personalidad? Aquí hay otro para ese menester.

Aunque, lo más interesante es un libro de Elaine N. Aron, de 1996: The Highly Sensitive Person. Alrededor de un 20% de la población es más sensible que el resto, cosa que también ocurre entre los animales.

Si eres uno de ellos, o convives con uno de esos seres sensibles, al leer las primeras líneas del libro de N. Aron empiezas a encajar situaciones del pasado. Es como quien tiene durante toda su vida unos síntomas molestos, a veces incapacitantes, y años después le diagnostican una enfermedad que aclara de golpe todas las dudas. Sólo que en este caso no se trata de ninguna enfermedad, sino de un rasgo del carácter (hereditario) que, simplemente, nadie tiene en cuenta, y, si lo hacen, no es para nada bueno: "Es que tú eres hipersensible" o "No seas tan sensible", haciéndote sentir como alguien anormal o como si pudieses hacer algo para remediarlo.

Ser sensible no está de moda en la cultura occidental, en ninguna escuela se estimula la sensibilidad —al contrario, triunfa la ley del más fuerte, el que más hace, el que más participa, ...— y no se ve como un rasgo a destacar, salvo para crear personajes como el de Amelie.

amelie

Ese rasgo se manifiesta percibiendo más lo que ocurre a tu alrededor: desde el ruido, el olor o la luz hasta el dolor o el ambiente en el trabajo. Lo que para la mayoría es inapreciable, para los más sensibles puede llegar a ser casi insoportable. Es consecuencia de una sobreestimulación del sistema nervioso.

Se ha confundido con timidez, introversión, ... Desgraciadamente, no hay mucha investigación sobre este asunto, y la psicología por sí sola poco puede hacer para demostrar nada. Pero, hasta que las imágenes del cerebro hipersensible aparezcan en la portada de Nature o Science, deberíamos ir avanzando.

De entrada, los profesores y los empresarios con trabajadores a su cargo deberían tenerlo muy en cuenta, sobre todo los profesores. La vida en la escuela para un niño muy sensible puede convertirse fácilmente en un auténtico infierno, y ellos no tienen capacidad para decir "quiero un colegio mejor". Por eso hacen tanta falta profesores vocacionales, sensibles y con tacto para tratar a todos los pequeños como individuos únicos, distintos y especiales.

  • El libro The Highly Sensitive Person se ha traducido a francés, holandés, japonés, chino, portugués y griego, pero creo que no al español.
  • La autora ha sacado varios más, entre ellos el que va dedicado a los niños: The Highly Sensitive Child.
  • Aquí está el test para averiguar si eres o no muy sensible. En inglés.
  • Hay otros autores que han seguido la estela del éxito del primer libro de Aron y han sacado otros títulos. A destacar, el del doctor Barrie Jaeger sobre las personas hipersensibles en el trabajo: Making Work Work, para el que entrevistó a centenares de personas. Se resume así: lo mejor que podemos hacer es ser nuestros propios jefes.

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Para los niños, para los que tienen la suerte de convivir con alguno de ellos y para los que todavía guardan uno dentro de su viejo cuerpo.

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