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Cuando el niño era niño...

Wednesday September 28, 2005

Cómo curar la 'adultitis'


Adultitis: Una condición común que afecta a personas de entre 21 y 121 años, caracterizada por aburrimiento crónico, depresión suave, nivel de estrés de moderado a extremadamente alto, miedo generalizado al cambio, y, en algunos casos extremos, inhabilidad para sonreír.  Puede parecer que estos pacientes no tienen rumbo, están descontentos y muestran ansiedad por muchos motivos.  La aparición de los síntomas se puede adelantar por una carga excesiva de facturas, responsabilidades agotadoras, o una vida laboral aburrida. Generalmente, no es divertido tener a individuos cerca que padezcan esta condición.

Esta definición es cosa de Jason Kotecki, un joven de Madison, Wisconsin, creador del cómic Kim& Jason y de un web —bastante naïf— sobre la infancia, donde hay juegos, concursos y entretenimientos varios. Jason ha escrito un libro titulado Escape Adulthood que pretende ser una especie de píldoras Krumelus de Pippi Calzaslargas, un antídoto para no hacernos nunca mayores (o para recuperar la infancia).

Está disponible en pdf el Escape Adulthood Manifesto. Aunque el estilo de la tira cómica, del web y del  libro suena ingenuo y obvio, es cierto que la mayoría de adultos tienden a convertirse en esa persona gris que olvidó su fantástica visión infantil de la vida. Jason también tiene razón al decir que es muy aburrido estar cerca de la mayoría de adultos. Por lo menos, los niños cercanos no ayudan a refrescar la memoria.

Así comienza el libro:

Remember childhood? Remember when meetings were held under a tent made of  couch cushions and blankets, and candy was worth more than  any mutual fund? If you think really hard, I bet you can. When  we were kids, we had an innate ability to tackle life head on.  Everything seemed so simple and uncomplicated. Although we  were messy, life didn’t seem to be. As children, we each held the secret answers to a happy, fulfilled life. The bad news is that  when we grew up, most of us completely forgot those answers.   What the heck happened? If things were so great and we  had such a wonderful way of handling life, why did we ever  abandon these little nuggets of wisdom?

(...)

Things like e-mail and junk mail, deadlines and divorce,  mortgage payments and car payments, taxes and heart attacks,  have dampened all of the unbridled fun we were supposed to  have when we grew up. The whole “living on your own” and  “living by your own rules” dream hardly materialized the way  that we imagined it would.

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Para los niños, para los que tienen la suerte de convivir con alguno de ellos y para los que todavía guardan uno dentro de su viejo cuerpo.

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