KINDSEIN
Cuando el niño era niño...

Monday September 26, 2005

Contra Estivill

Una vez le comenté a una pediatra que a Ana le costaba dormirse. Sin mediar palabra, sacó un papel para extender recetas y apuntó Duérmete niño, el famoso libro de Eduard Estivill, como si se tratase de la Apiretal. El método que propone este neurólogo se basa en dejar llorar al niño hasta que se canse y se resigne a quedarse solo, aunque, para no ser tan brusco, ocupa varias decenas de páginas para decir cómo hacerlo poco a poco. El libro ha tenido un éxito arrollador y se puede encontrar hasta en pueblos donde no hay ni una sola librería.

Un grupo de personas han elaborado la Declaración Sobre el Llanto de los Bebés, que pretende hacer de contrapeso. Al margen de ciertos ramalazos holísticos, que siempre echan a perder estas iniciativas (sugieren que parir sin epidural es lo más recomendable, por ejemplo), y de la falta de referencias científicas claras (como también ocurre en el libro de Estivill), el texto destila más sentido común que el del rico neurólogo. Aquí hay un fragmento:

«Varios científicos estadounidenses y canadiense (biólogos, neurólogos, psiquiatras, etc.), en la década de los noventa, realizaron diferentes investigaciones de gran importancia en relación a la etapa primal de la vida humana; demostraron que el roce piel con piel, cuerpo a cuerpo, del bebé con su madre y demás allegados, produce unos moduladores químicos necesarios para la formación de las neuronas y del sistema inmunológico; en fin, que la carencia de afecto corporal trastorna el desarrollo normal de las criaturas humanas. Por eso los bebés, cuando se les deja dormir sol@s en sus cunas, lloran reclamando lo que su naturaleza sabe que les pertenece.

En Occidente se ha creado en los últimos 50 años una cultura y unos hábitos, impulsados por las multinacionales del sector, que elimina este cuerpo a cuerpo de la madre con la criatura y deshumaniza la crianza: al sustituir la piel por el plástico y la leche humana por la leche artificial, se separa más y más a la criatura de su madre. Incluso se han fabricado modelos de walkyes talkys especiales para escuchar al bebé desde habitaciones alejadas de la suya. El desarrollo industrial y tecnológico no se ha puesto al servicio de las pequeñas criaturas humanas, llegando la robotización de las funciones maternas a extremos insospechados.

(...)

Deberíamos sentir un profundo respeto y reconocimiento hacia el llanto de los bebés, y pensar humildemente que no lloran porque sí, o mucho menos, porque son malos. Ellas y ellos nos enseñan lo que estamos haciendo mal.»

La Asociación Primal es otra iniciativa contra la epidemia-Estivill. Dicen en su web:

«Con el método Estivill (que es una copia más o menos sofisticada de los métodos de crianza conductistas tipo Feber - métodos inspirados en dicho autor), el bebé no se duerme, sino que se adormece para intentar reprimir la catastrófica realidad de estar bajo el cuidado de unos padres tan poco sensibles a sus necesidades básicas; y se adormece también para intentar evitar "perder el sueño” y perder la esperanza de que algún día sus necesidades primarias vayan a ser satisfechas.

(...)

El Dr. Estivill muestra claramente su “miopía emocional” con frases como estas, extraídas del capítulo 4º de su libro:

“...no dudéis que vuestro “corazoncito” flaqueará cuando oigáis llorar a vuestro hijo...”

“...lo más probable es que en ese momento esté llorando a moco tendido... Ni caso. Seguid hablando como si nada...”

“...Es ahora cuando papá y mamá han de mostrar su verdadera fortaleza. No deberán pensar en Juanito, que alza sus bracitos con cara de morirse de pena...”

“...lo lógico es que llore, grite, vomite, patalee, diga “sed”, “hambre”, “pupa”, “no te quiero”... lo que sea con tal de conseguir que os dobleguéis, pero ni os inmutéis ... Y si os cuesta mucho, pensad que lo estáis haciendo por su salud y la de toda la familia...”

”...porque es Juanito quien se ha de adaptar a vosotros y no vosotros a él...”»

Ayer vi a una madre en el Carrefour que seguramente se había aprendido el método Estivill y lo aplicaba las 24 horas del día. Llevaba una niña y un niño de pie dentro del carro de la compra llorando a todo pulmón y gritando «Mami! Mami! Mami!» con los dos brazos extendidos hacia ella. Era un auténtico escándalo. Todo el mundo la miraba. Pero la madre no parecía oírles. Avanzaba impasible, como la malvada bruja de Blancanieves, empujando del carro como si los llevase hacia el infierno. Deberían de retirarle el carnet de padres a muchas personas.

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Comments:

Casi paso por alto el título del libro, cuando me disponía a hacer un breve apunte descubrí que la palabra "Duérmete" intentaba referirse a algunos llantos que transcurren en el tiempo que el autor cree debe estar dedicado al sueño.

A pesar de la crítica, el libro probablemente no lo leeré, me gustaría apelar a esa sensibilidad general de todo padre porque creo que todos los llantos son interpretables y, en determinadas ocasiones, estos son una clara muestra de la necesidad de conseguir algo, a veces puro capricho que en una anterior ocasión el padre no ha sabido detener, sólo por no oír el llanto. Y ahí creo que flaquea el deber paterno.

No me refiero, por supuesto, al llanto de un niño durante la noche, a un llanto acompañado de unos bracitos deseando ser recogido...

Supongo que la sensibilidad en oír el llanto tiene que ser suficientemente inteligente y no sucumbir ante toda manifestación lacrimógena.

Ni todos los llantos son extorsiones, ni todos los padres sensibles e inteligentes.


Por otro lado, me gustaría pensar que en el supermercado me cruzo con algunas personas que en vez de acumular maldad e ir ganando, perdiendo en este caso, puntos del carnet de paternidad, simple y llanamente han mermado la sensibilidad en el oído a la frecuencia infantil y se han hecho adultos serios y responsables. El niño, el de su interior, les ha abandonado y ya no les interesa la vida de ningún otro.

Posted by Heinrich on September 28, 2005 at 09:58 PM CEST #

Leimos este libro y si que sacamos algunas cosas, para mi es importante que el niño pueda dormir solo, aunque con lo del llanto y el reloj quizas se pase.

Tenemos unos amigos que son todo lo contrario, que el niño tiene que dormir con ellos y estar todo el día en brazos. Supongo que existirá un buen punto intermedio entre no tener en cuenta su llanto y que el lo convierta en un truco para tenerte siempre encima de el.

Posted by juyma on September 30, 2005 at 05:14 PM CEST #

Muy de acuerdo con Juyma, leí el libro, tiene cosas aplicables y otras muy radicales, el problema de los libros de autoayuda es ese, el que lo escribe no está para aclararte esas dudas o para decirte cuando sí y cuando no. Soy psicólogo infantil y son muchos los padres que han venido tras "probarlo todo, hasta el libro ese", y a los que tras su explicación, imagino cronómetro en mano, literalmente, y tapones en los oidos, con los niños no se es radical, no se puede, y no se debe. Como bien se apunta, este libro es muy conductista, y, lo que trasciende de él el llevar una técnica psicológica, (la extinción, muy efectiva cuando se emplea bien y donde se debe), a sus últimas consecuencias. Se debe enseñar a los niños el hábito de dormir (personalmente me encuetro en ese momento con mi hijo pequeño,que, de repente, no quiere dormir solo), pero hay que analizar todas las variables, es muy importante sabe ¿por qué?. Hoy día las técnicas conductistas han evolucionado mucho, gracias al cognitivismo, que no es otra cosa que admitir que las personas no somos máquinas, sino un todo influido por un sin fin de variables (personales, ambientales...)
Lo del super, pues bueno, hay que esperar a ver el fin de la historia, parece una "rabieta típica del mamá compramé", en ese caso, sí funciona ignorar los gritos del niño, pues si cedes puedes ser chantajeada emocionalmente cada vez que pases por una tienda, la clave: retiras atención, no emoción, no cariño, no te enfadas con él, le explicas que aún queriéndole muchísimo no se lo puedes comprar todo, los niños lo entienden.
Perdón por la extensión, me pasa como a los libros de autoayuda, no estoy para explicar, preguntar y responder, y quizá no se interprete lo que quiero decir, pero lo he intentado.

Posted by Zoe on October 07, 2005 at 01:59 PM CEST #

Olvidé comentar, que Estevill abarca otra serie de temas, debido a mi profesión conocí unos cuentos que, en teoría servían para hablar con los niños de temas que habitualmente plantean problemas en casa (celos entre hermanos, el niños que no quiere comer.....), al final venían consejos para los padres... También lo leí, ya no recuerdo mucho (lo cual quiere decir que tampoco me sirvió de mucho), pero sí la desagradable sensación que me produjo uno de los cuentos, concretamente el de los celos entre hermanos, en el que se hablaba de guerras, muerte.... ¿un cuento para niños?, en un profesional supuestamente actualizado y sensibilizado???

Posted by Zoe on October 07, 2005 at 02:03 PM CEST #

Hola Zoe. Lo del super no parecía una rabieta típica del mamá cómprame. Eran dos niños muy pequeños, de los que aún no han entrado en la locura consumista. Los encontré a la altura de los congelados y seguían llorando en el último pasillo de bebidas.

Creo que aunque fuese una rabieta de "cómprame", lo mejor es ponerse a su lado, agacharse hasta su altura y tratar de hacerles entender. Seguir impasible sin mirar ni hacia atrás, ¡con lo peligroso que es —además— llevar niños de pie en el carro de la compra!, me parece despreciable.

Respecto a lo de dormir solos o con los padres, es obvio que cada niño es un mundo y cada cultura es diferente. A mi no me gusta la que me ha tocado. Yo opino que si un niño quiere dormir con los padres, no veo nada malo en que lo haga, hasta que se calme o cambie de idea o se convenza por si mismo, sin presiones, ni llantos, ni dramas.

Si tuvieran 16 años, vería raro que se quisieran meter en la cama de mamá y papá, pero estamos hablando de niños que eran bebés hace muy poco! Muchos no saben vestirse, ni sonarse los mocos, ni ir al aseo sin ayuda,...

Muy pronto dejarán de necesitar esa ayuda de mamá y papá y probablemente querrán tener la relación justa con sus progenitores. Yo ya lo noto con Ana, que marca su territorio cuando entra en clase y "cambia el chip". De la puerta hacia adentro, yo no tengo nada que ver!

Sobre todo, no creo que haya que dramatizar ni hacer negocio con la "brillante" idea de "déjelos llorar y ya se resignarán". Eso podría habérsele ocurrido a cualquiera, sobre todo a esa madre del supermercado.

Posted by Paula on October 07, 2005 at 03:54 PM CEST #

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Para los niños, para los que tienen la suerte de convivir con alguno de ellos y para los que todavía guardan uno dentro de su viejo cuerpo.

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