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Cuando el niño era niño...

Tuesday September 27, 2005

'Doc' Edgerton: Enseñar sin que se den cuenta



Este es Harold Eugene Edgerton (1903-1990). Cuando era niño le gustaba montar y desmontar todo tipo de máquinas. Le entusiasmaba averiguar cómo funcionaban, y después las volvía a dejar como estaban. Tenía además un tío fotógrafo que le enseñó los secretos de las cámaras de la época. De mayor, estudió ingeniería eléctrica en la Universidad de Nebraska, y después pasó al MIT (Massachusetts Institute of Technology), donde pasó el resto de su vida académica y donde hizo de la enseñanza una forma de vida.

Doc —como le llamaban sus colegas del MIT— pasó a la historia por inventar el estroboscopio. O, para ser más exactos, por convertir el estroboscopio en un aparato portátil y barato con multitud de utilidades asombrosas. Con él, revolucionó la fotografía moderna y captó algunas de las imágenes más sobrecogedoras de todos los tiempos.


La luz estroboscópica consiste, básicamente, en disparos múltiples de flash. Con ella, la cámara puede congelar los movimientos más rápidos, esos que el ojo humano no es capaz de percibir, o detener algo que ocurre en unas milésimas de segundo, como la gota de leche (arriba). Tiene aplicaciones prácticas en ingeniería. Se usa, por ejemplo, para revisar la rotación de cualquier maquinaria porque permite verla como si estuviese parada o girando muy despacio.


En los años 30, Doc realizó esta fotografía de un jugador de béisbol. Se aprecia con gran nitidez la deformación del balón en el momento de la patada.


Sus imágenes empezaron pronto a aparecer en los periódicos y por su despacho del MIT pasaron todo tipo de personalidades esperando que les ayudara con su luz estroboscópica. Expuso en el Museum of Modern Art de Nueva York. Trabajó para las Fuerzas Aéreas de los Estados Unidos, donde le pidieron que diseñara una potente lámpara estroboscópica para fotografiar por la noche; y con la comisión de Energía Atómica, para la que inventó una cámara capaz de fotografiar explosiones nucleares (el Rapatronic). En Hollywood, colaboró en el oscarizado corto Quicker than a wink, de Pete Smith. Y también ayudó al Jacques Cousteau a buscar tesoros bajo el mar.


Educación como forma de vida

Sus alumnos del MIT le adoraban por su amabilidad, su ternura, y por su tremendo entusiasmo al enseñar. Cuentan que su hospitalidad no acababa en las aulas. Solía invitar a sus alumnos a probar las exquisiteces culinarias de Esther, su mujer, y a cantar You are my sunshine mientras él tocaba el banjo. Esta es una nota dirigida a una de sus clases, en 1946:

«Apareced en el número 205 de School Street alrededor de las 6:30 p.m equipados con apetito. No se permitirán libros, reglas, ni apuntes... Tratad de memorizar la letra de estas Tech Songs. La multa para los que se equivoquen podría ser la oportunidad de ayudar con los platos!»

Esta fabulosa frase es suya: «El truco para la educación es enseñar a la gente de tal forma que no se den cuenta de que están aprendiendo hasta que ya es demasiado tarde».



Martin Waugh es uno de los fotógrafos contemporáneos que se han beneficiado de la técnica de Edgerton. En su web nos muestra su colección de Esculturas Líquidas.

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Para los niños, para los que tienen la suerte de convivir con alguno de ellos y para los que todavía guardan uno dentro de su viejo cuerpo.

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