KINDSEIN
Cuando el niño era niño...

Tuesday November 08, 2005

José Luis Sampedro: La bondadosa tolerancia



Extracto de una entrevista a José Luis Sampedro (Barcelona, 1917), escritor y economista, aparecida en Charlando sobre la Infancia, de Javier Urra Portillo (Ed. Espasa, 2000).


P. Usted siempre ha sido un docente. ¿Qué misión ha de tener quien enseña?

R. Mi pedagogía se resumía siempre en dos palabras: amor y provocación. Hay que querer a los chicos y provocarles para que piensen por su cuenta, para que se despeguen de uno, para que discutan con uno y para que sean ellos, se hagan ellos.

P. ¿Cuándo deja uno de ser niño?

R. Huy, según! En ciertos aspectos, yo no he dejado de ser niño. Se deja de serlo cuando uno pierde el candor. Yo guardo cierta piel de inocencia, aunque quizá con un aire de pillo.

P. ¿A qué huele un niño?

R. Los más pequeñitos huelen a lana, a calorcito; es un olor a carne de niño. Porque tuve un niño así, en brazos, escribí La sonrisa Etrusca.

P. ¿Cuál es el secreto de su ternura hacia la primera edad?

R. Por proximidad a la nada; por decirlo así, el niño acaba de dejarla y uno está a punto de ir a ella, de modo que eso enternece mucho.

P. ¿Cómo definiría la sensación de tener un nieto?

R. Es la sensación de transmitir, casi, casi, una vida distinta de la que transmite el padre, porque uno transmite una vida mucho más hecha, porque tiene mucha más edad y además la tea se está apagando, de modo que hay que soltarla en seguida y pasarsela a otro.

P. ¿Guarda algún juguete de la infancia?

R. Mío no, porque he pasado por muchas vicisitudes. Mi primera infancia fue en Barcelona, meses después en Tánger, después en Aranjuez, luego la guerra,... y las casas se han destruido. Mías no, de mi nieto sí guardo cosas.

P. ¿Qué deberíamos hacer para mejorar el mundo de los niños y de los jóvenes?

R. La bondadosa tolerancia. No puede ser de otro modo. Hace poco, por ejemplo, hemos celebrado el día del sida,  tenemos una Iglesia de amor todavía gruñendo contra el preservativo, ¿usted cree que hay derecho a esa irresponsabilidad? Y es por intolerancia, por no admitir cosas distintas y por ignorancia científica. Sobre todo la bondad tolerante; admitir que el otro puede tener, si no la razón, por lo menos su razón, lo mismo que yo tengo la mía, y aceptar la del otro. Y no discutirla a palos, ni a tiros ni a nada semejante, ni a golpe de dogmas. 

Permalink

Comments:

Post a Comment:

Comments are closed for this entry.

Para los niños, para los que tienen la suerte de convivir con alguno de ellos y para los que todavía guardan uno dentro de su viejo cuerpo.

Publicidad
Niños
Referencias
Archives