KINDSEIN
Cuando el niño era niño...

Wednesday June 15, 2005

La cofradía del puño cerrado

Hoy hemos ido a la última reunión del curso. Como ya no hay horario de tarde ni comedor, había varios niños corriendo por el aula prefabricada mientras la maestra trataba de dar su discurso sobre los últimos coletazos del primer año escolar de estos 18 niños. «En resumen, no hay nada que tenga que decirles, pero teníamos que hacer esta última reunión», dijo para arrancar. Después recordó que el viernes, último día de clase, habrá una fiesta para todos en el patio.

Lo único que faltaba por tratar eran las cuentas finales. Al principio del curso, nos pidió que dos padres abriesen una cuenta corriente en nombre de la clase de Infantil-3 (PIP: Programa de Inmersión Progresiva), y que cada niño ingresara 30 euros para los gastos del material. Esa misma mañana, el padre inglés grandote y nosotros mismos abrimos dicha cuenta con los primeros 60 euros del colegio. En el todo a cien de delante del cole, ese dinero daba para varias decenas de cajas de colores Carioca, pintura de dedos, papel, plastilina, ...

Hoy, Emma nos ha dicho que sobran 100 euros y nos ha preguntado que qué hacemos con ellos. Pero ha añadido: «La dirección prefiere que se queden en la cuenta para que la maestra que venga el próximo curso tenga algo con lo que empezar y que no le ocurra como a mi, que estuvimos más de un mes sin nada de material».

Primer encontronazo. ¿Un mes sin material? ¡Pero si le dijimos que comprase inmediatamente lo que hiciese falta! ¡Pero si abrimos la cuenta el mismo día que lo sugirió! ¡Pero si incluso le dijimos que podríamos más dinero de nuestro bolsillo si necesitaba algo para arrancar el curso ya! Nuestra respuesta ha sido: «Eso es muy injusto», y lo hemos tratado de explicar en dos idiomas. Pero Emma se fue por los cerros de Úbeda para evitar reconocerlo, y los ingleses nos miraban como diciendo "qué más dará si el curso empezó con material o si estuvieron comiendo mocos hasta el mes pasado". El inglés robusto me dijo exactamente: «Qué más da lo que haya dicho Emma, eso es ya parte del pasado».

Emma continuó diciendo que otras clases han decidido repartir lo que sobra entre cada niño, y volvió a preguntar qué hacíamos con el dinero. Una madre alemana sugirió que nos fuésemos los padres y la maestra a comer por ahí con ese resto (al McDonalds, supongo). Yo sugerí varias cosas: que se funda todo en regalitos para los peques; que se les haga una fiesta particular con lo que sobra; que se traiga un fotógrafo y se hagan fotos de recuerdo de su primer año de escuela, juntos; que se vayan todos al dichoso Crazy-kidz que les encanta y salten y se revuelquen durante dos o tres horas..... Emma añadió que tenía varias ideas para acabar con el dinero. Pero no hubo quórum.

Las madres inglesas empezaron a murmurar entre ellas. Oímos a una decir a otra, en inglés: «Es que estos quieren que se les devuelva el dinero». Mon Dieu!!

Total incomunicación, pero no por el idioma sino por el choque cultural, o yo que sé. El caso es que eran incapaces de comprender que cada curso es un mundo, que el dinero es de los niños, que lo dimos para este curso concreto y que es el colegio el que tiene que espabilarse en cada clase para que haya un mínimo de material. Pero todos  los ingleses estaban unidos frente a la idea de guardar cinco o seis piojosos euros para el comienzo del próximo curso. «No vamos a malgastarlos», dijo una cuando propuse que se fuesen al Crazy-kidz.

Afortunadamente, el año que viene será vida nueva. Se acabaron las cutreces. Ana dejará de desaprender su propia lengua, y nosotros podremos formar parte de una activa e interesante asociación de padres en la que a los progenitores les interesa algo más que su propio ombligo. O sea, otro colegio.

Cuando se fueron todos, Emma nos contó que, por lo menos los padres de esta clase han venido a las reuniones, aunque no se enteren de nada de lo que se dice en ellas. En otros cursos, ni aparecen.

Cuando le pregunté si le daba pena que acabase el curso, dijo que mucha, que había sido muy feliz dentro del aula con los niños, pero que estaba deseando perder de vista esta escuela.

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Comments:

Me alegro mucho de que hayas encontrado un colegio en el a los padres les importe la educación que reciben sus hijos.

Posted by Sheila on June 26, 2005 at 02:59 PM CEST #

Pues sí, "hemos" sido aceptados en el único colegio al que nos apetecía ir, visto lo visto. Lo mejor de todo es que tienen mucho respeto a la lengua materna y es en ella en la que enseñan en los primeros años de escuela. Para ello hay distintas lineas de enseñanza, según el idioma del pequeño. Más tarde, van introduciendo asignaturas en inglés, francés, alemán,... lo que se elija. Parece muy avanzada en todos los aspectos, pero ya veremos lo que opina Ana. Nos tenemos que cambiar de ciudad. Pero todo sea por una buena educación.

Posted by Paula on June 27, 2005 at 10:13 AM CEST #

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Para los niños, para los que tienen la suerte de convivir con alguno de ellos y para los que todavía guardan uno dentro de su viejo cuerpo.

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