KINDSEIN
Cuando el niño era niño...

Friday March 31, 2006

La enfermedad del niño abofeteado: Ojo a las embarazadas

¿Alguien ha oído hablar del eritema infeccioso? Pues es una enfermedad muy común en los niños pequeños causada por un virus llamado parvovirus B19. También se le llama "la quinta enfermedad". Ana la pilló en el colegio la semana pasada. Lo más típico es que los mofletes se pongan rojos como un tomate, de ahí que también se le llame "la enfermedad del niño abofeteado". Otros síntomas son fiebre, picor, dolor muscular y articular, ... a veces trastornos gastrointestinales, faringitis. Y, casi siempre, la erupción de color rojo acaba pasando al cuerpo, y se forma una red o encaje de color rosado por toda la piel. Muchos de estos síntomas, sin embargo, también puede pasar inadvertidos. Ana no ha mostrado tanto enrojecimiento como se puede ver en estas fotos del web de dermIS.

No suele ser nada serio, pero resulta que es muy contagiosa. Se transmite por el moco y la saliva. Y se estima que, en una clase, puede acabar infectado hasta el 60% de los niños.

Hay dos cosas a tener en cuenta:

  1. Para los niños: aunque sea benigna, el sistema inmune del pequeño puede quedarse tan débil, que seguir yendo al cole es exponerle a todo tipo de bacterias y virus oportunistas. En la clase de Ana, la mitad de los niños han faltado a clase, algunos de ellos por infecciones respiratorias secundarias, originadas por esos intrusos oportunistas.

  2. Este parvovirus puede infectar a las embarazadas, y esto son ya palabras mayores. Si alguna maestra (o madre) está embarazada, en el primer o segundo trimestre, y entra en contacto con algún niño con esta enfermedad, debe ponerse inmediatamente en contacto con su médico. Salvo que ya la hubiese padecido (el 50% de los adultos ya la ha pasado), el parvovirus puede transmitirse al feto, provocar anemia severa e incluso provocar aborto, muerte fetal o neonatal.

Lo curioso es que no se avise a los padres por miedo a una alarma general. O puede que sea también por desconocimiento. ¿Cómo reaccionar en un caso así? Es complicado, porque cuando empiezan a faltar los niños a clase, el virus ya ha hecho estragos y ha infectado a casi todo el mundo. Ana se ha pasado tres días en casa: reposo, poco o nada de sol, nada de baños largos, ... Es exactamente lo que dura, 72 horas, si no hay complicaciones raras. Se ha ahorrado una amigdalitis o cualquier otra cosa...

Una vez más, hay que repetir lo importante que es enseñar a los niños a lavarse bien las manos, a no intercambiar cepillos de dientes, ni toallas, ni pañuelos, ni cubiertos, ...

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Para los niños, para los que tienen la suerte de convivir con alguno de ellos y para los que todavía guardan uno dentro de su viejo cuerpo.

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