Hoy ha habido reunión de padres para la entrega del boletín de “notas”
de Infantil. Pero habría que explicar antes las peculiaridades de la
clase y del colegio. Aunque se trate de un
colegio público valenciano, hay alumnos españoles, británicos,
alemanes, argentinos, belgas, chinos, franceses, italianos, marroquíes,
holandeses, suizos, uruguayos, venezolanos, ecuatorianos, colombianos,
un polaco, un argelino, un cubano y un georgiano. Concretamente, el 80%
del alumnado es de procedencia extranjera. En la clase de infantil de
Ana, ella es la única niña española. La mayoría son ingleses. Hay
algunos hispanos, una marroquí y un par de origen francés.
Cuando asistimos a la reunión trimestral, nos sentamos alrededor de las
dos mesas del aula en las sillas diminutas. Los padres ingleses suelen
sentarse todos juntos, aunque no se conocen de nada, y alrededor de la
otra mesita se sientan los hispanos. Uno de los padres ingleses el
único que sabe español hace siempre de traductor. Es un hombre robusto
que traduce con mucho convencimiento y con una voz muy grave las palabras que
dice la profesora. Suena un poco cómico.
«Ya entienden y hablan perfectamente el español y el valenciano»,
sentenció Emma mirando a los ingleses. El padre traductor lo repetía
como si lo creyera. Les dijo lo mismo en Navidad, poco después de
empezar el curso. Concretamente, en aquella primera reunión anunció:
«¡Ya son trilingües!»
Pero después de abordar el tema ‘aprendizaje del español en el
colegio público’, Emma empezó a
contradecirse y a decir que mezclan el
castellano con el valenciano y dicen cosas como “Me duelen los peus”.
También le dijo a una madre inglesa que cuando le preguntaba
a su hija, Ashley, si este color era rojo decía SI; y si cambiaba de
color y le
hacía la misma pregunta, volvía a responder SI; y así una y otra vez.
«Pero yo creo que lo sabe, es que está muy despistada y no se centra,
siempre está mirando las nubes», añadió. La madre afirmaba con la
cabeza y la miraba perpleja.
La profesora continuó haciendo hincapié en los conocimientos de
las letras. «Saben muchas letras». «Hay niños que saben escribir». «Por
ejemplo, eso de ahí de la pizarra, donde pone miércoles, lo hemos
puesto hoy. Yo les voy diciendo las letras y las ponen ellos». Y se
dirigió a una madre inglesa para decirle que cuando le pedía a su hijo
que escribiese su nombre, lo hacía, y después ponía Emma y también el
nombre de su hermano. «Es muy rápido e inteligente», decía. «What
is “rapido”?», le preguntaba la madre a una vecina. Entre tanto, Emma le recordó
a la madre de Ashley que su hija estaba en
babia y por eso no había apuntado ninguna letra en el apartado del boletín de
notas “sé escribir estas letras”. Espero que no haya hecho mucho caso a las descalificaciones de la profesora.
Lo que más me gusta de ese boletín es la última página, donde cada uno se
hace su autorretrato. Es una obra de arte titulada: Así soy yo.
Menudo lÃo no? pero tiene que ser muy enriquecedor para tu hija conocer tantos idiomas. .
Nosotros con las primeras “notas” nos llevamos una sorpresa. por un lado cosas en las que esta retrasado y por otro cosas en las que no lo está pero la profesora decÃa que si. Hay no dimos cuenta de que el esta allà a la defensiva y no se muestra como es. en actitud puntos rojos.
¿Enriquecedor conocer tantos idiomas? La situación es la contraria. Está en una especie de ‘clase de sordomudos, donde los alumnos no entienden el idioma de la escuela pero tampoco saben muy bien hablar el suyo propio porque son muy pequeños.
Ojalá pudiese aprender inglés en la escuela, pero para eso tendremos que ir a un colegio privado inglés (o trasladarnos a Inglaterra). El caso es que está desaprendiendo.
La maestra dice que tiene un nivel de lenguaje muy alto que no se corresponde con su edad. Desde luego, no gracias al colegio, donde no puede hablar con nadie. Pero, por lo menos, socializa, que es muy importante para los hijos únicos.
En cuanto a las “notas”, yo de ti no harÃa ni caso de lo que dicen, si es para descalificarle. No creo que sea la hora para empeza a tachar a los niños de retrasados en nada. Qué injusticia.
Seguro que la despistada Ashley será una gran artista, o cientÃfica o quién sabe qué (o simplemente feliz) en el futuro (sobre todo si no se toma a pecho la absurda costumbre de que unas personas pongan nota a otras)
El nivel de lenguaje seguro que lo ha aprendido en casa hablando con vosotros. Para eso seguro que lo mejor es una casa en que se hable mucho y si es con propiedad mejor.
Las notas son una especie de salario. Si te llevas bien con los jefes, y haces el trabajo que te manden, por absurdo que parezca, cobras a fin de mes. Si fallas en alguna de las dos cosas, aunque sea por un buen motivo, tu jefe te reduce o te quita el sueldo para que vayas aprendiendo qué es lo importante: no precisamente los conocimientos estructurados o el pensamiento libre.
Espero que nadie convenza a Ashley de que es peor que el “rápido” por no saber todavÃa escribir su nombre ni el de su maestra, que tanto parece saber sobre inteligencia.
¡¡Cuántos “rápidos” he conocido yo que ahora están a cámara lenta o parados, directamente!!
Yo creo que deberÃan prohibir los exámenes. Debe haber otras formas de evaluar mejores que esa.
Al final, acabas convirtiéndote en un experto en hacer el examen que le gusta a cada profesor, y eso no tiene nada que ver con haber adquirido valiosos conocimientos.